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Tras más de una década en un puesto de gestión clínica como es la jefatura de un servicio de salud mental en un distrito de Madrid y también varios años de debate con mis colegas de escuela sobre las condiciones de posibilidad del psicoanálisis en la Institución mediante los encuentros del espacio PI (psicoanálisis e institución), creo oportuno trasmitir una opinión, mi opinión sobre lo que acontece referente a lo “psi” en un entorno determinado.
Este entorno es el de la Comunidad de Madrid que seguramente difiere de otras comunidades autónomas fundamentalmente en lo que hace a la política de concertación que es mínima por parte de la Consejería de Sanidad. Esto tiene su interés a la hora de organizar un servicio ya que las contrataciones se sesgan por la titulación académica y no por el modo de hacer en cuánto a lo terapéutico. En educación y Bienestar Social es diferente ya que si se contratan prestaciones determinadas sobre todo en la atención a menores y en violencia de género. Estas intervenciones cuando son psicoterapéuticas suelen ser de orientación sistémica o conductual. ¿Por qué en esta ciudad hay tanto obstáculo para la inserción del psicoanálisis?.
Actualmente no hay ningún marco legal que regule “las psicoterapias” y probablemente esa ausencia nos permite existir como psicoanalistas, uno por uno y sin contar, en el espacio público desde nuestra lógica : Hacer de semblante del objeto y apostar por el deseo del sujeto, lo que en ocasiones se opone a los ideales de salud y bienestar que determinan a la institución de salud mental en la que trabajamos.
Al menos, por el momento, en relación al encuentro íntimo y particular que supone el acto analítico, la administración no se inmiscuye : Aquél que lo desee puede aplicar el psicoanálisis en su que-hacer en la institución de salud mental.
En Madrid el debate sobre como regular lo psicoterapéutico en las dos vertientes, de quién y desde donde, y que lugar tendría el psicoanálisis, se hurta, no se produce. Lo cual no quiere decir que en el aparente silencio no se vayan produciendo pequeños e insidiosos cambios y por tanto posiciones al respecto. Hace un año, aproximadamente, se presentó en la casa de la Villa el plan de salud mental 2003-2008 de esta Comunidad, plan que se creo con un alto índice de participación de todos los profesionales de la red de atención mediante los llamados comités de expertos. Aunque en diferentes lugares del plan no se reflejan las sugerencias de dichos comités, el método utilizado ahogó las críticas al mismo.
En uno de los apartados se hace referencia a la psicoterapia con el objetivo de incluirla en el catálogo de prestaciones. Plantea incluir las corrientes psicoterapéuticas de referencia, la psico-dinámica, la sistémica y la cognitivo-conductual, fomentar la contratación de personal facultativo, es decir psiquiatras y psicólogos clínicos, con formación debidamente acreditada y también se contará con los profesionales de la red pública de servicios con formación y experiencia acreditada. La psiquiatría más reaccionaria de esta ciudad ya está buscando fórmulas.
¿Cómo sería acreditarse desde la escuela en esta casilla psi?.
En relación a mi práctica clínica en la institución de salud mental quiero dejar constancia de la importancia del psicoanálisis aplicado fundamentalmente a la psicosis, en el malestar de la época que son el grueso de las demandas, lo que al menos permite una clínica de la escucha, a las relaciones con otras prácticas sociales que es un eje importante del trabajo institucional y por supuesto el psicoanálisis aplicado a la difícil tarea del pensar.
Los obstáculos son muchos : la creciente presión asistencial y la exigencia de reducir listas de espera, la nueva faceta del amo (acaban de instalarnos un ordenador en los despachos), la próxima implantación del consentimiento informado que exigirá que ante cualquier intervención que afecte a la salud, el ciudadano debe ser informado de las diferentes opciones terapéuticas y elegir, cada vez hay menos espacios clínicos donde compartir; a estas dificultades extrínsecas hay que añadir lo intrínseco como la envoltura formal del síntoma contemporáneo que genera patologías desabonadas del inconsciente; como señala Miller:”El inconsciente es la política, es la fórmula que le compete a un psicoanalista”.
El desafío para el porvenir del psicoanálisis es complicado aunque mientras lo real insista habrá condiciones de posibilidad; aún así creo necesario ir inventando formas de aplicarlo como ¿qué fórmula supondría lo grupal?.
En lo referente a la Escuela, a sus miembros y a su política pienso que también hay dos niveles : El puro, que haría más a la intensión y en donde uno se autoriza a si mismo y el aplicado que haría a la extensión y necesita de la garantía del estado para participar en la polis con las reglas del juego. La relación con la institución de salud mental estaría en el límite en el sentido filosófico del término como nos enseña Eugenio Trías.
Obviamente si uno participa ahí, en el espacio público, ha de tener en cuenta las condiciones del sistema sanitario como son la gratuidad y universalidad así como incluirse en los lugares docentes ( universidad, hospitales, formación posgrado, etc ) de los que el psicoanálisis ha estado tradicionalmente excluido por ser sospechoso de a-científico, recordemos que es un discurso pero ¿podría trasmitirse desde esos lugares de insignia?.
Por último quiero felicitar a mis colegas del Forum de los Psi por manifestarse y lanzar iniciativas comprometidas.
Aquí en mi ciudad las cosas están por llegar o llegan a medias y pienso que “quién calla, otorga”.
Ana Castaño
Psicoanalista.
socio de elp-madrid.
Psiquiatra. Jefa de los ssm de moratalaz.
Madrid 1/12/2003
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