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Debido a la entrada en vigor de la ley 44/2003 (Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, LOPS), nos vemos obligados a exigir la modificación pertinente, ya que sus premisas excluyen la Psicología del ámbito de las profesiones sanitarias, perjudicando con esto los derechos básicos profesionales de los psicólogos generalistas, así como a un amplio sector de la población.
Esta nueva ley restringe a los psicólogos el poder cumplir con sus funciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la salud de los ciudadanos, ya que para poder ejercer como psicólogo se necesitará la titulación de psicólogo especialista en Psicología Clínica, que por ahora tan solo puede conseguirse mediante el PIR (Psicólogo Interno Residente), del cual, en la última convocatoria se ofrecieron únicamente 74 plazas anuales a nivel estatal.
Por todo esto pedimos:
La modificación de la ley 44/2003 de manera que se reconozca plenamente a la Psicología, como una profesión propia dentro del ámbito sanitario, y que los psicólogos puedan ejercer en los ámbitos de la promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.
La ampliación del número de plazas para poder acceder al PIR (convocatoria de 74 plazas para todo el estado el año pasado) y poder tener una formación adecuada a las necesidades de la población. Además, conseguir otras vías para acceder a la titulación de psicólogo clínico, dando prioridad a la formación en el ámbito público y, en todo caso, garantizar el acceso igualitario a esta formación y a la diversidad y orientaciones dentro de esta.
Esta ley vulnera los derechos del ciudadano en el hecho de poder escoger el tipo de tratamiento que desee, limitando la oferta de tratamientos y desajustando la actual demanda de intervención psicológica. El acceso, por parte del ciudadano, a una psicología que satisfaga sus necesidades, no ha de estar supeditado a la oferta privada, bien al contrario, la psicología clínica pública ha de ofrecer un abanico de orientaciones terapéuticas de acuerdo con la realidad de la disciplina.
Que las demás áreas de la Psicología, aún no siendo sanitarias, cumplen una función social primordial hoy en día y que, por tanto, sus funciones y posibilidades han de ser reclamadas como primordiales a los servicios públicos, a los ámbitos educativos, de prevención de riesgos laborales, de intervención social, etc.
La gravedad de las consecuencias de la aplicación de la LOPS (ley 44/2003) es un paso hacia atrás para el sistema sanitario de nuestro país y un agravio en el ejercicio profesional de un colectivo, los psicólogos, que con su tarea contribuyen en las relaciones del tejido social y humano.
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