Nº 35

NOTAS DE LA INTERVENCIÓN DE J.-A. MILLER
por J. Antonio Naranjo

En Barcelona, el 14 de Febrero, tuvo lugar el que será el Primer Foro Psi. Ante cerca de 300 asistentes, J.-A. Miller intervino para fijar los que serían los puntos más candentes de la situación.

  • El primero, que la situación nos concierne a todos y cada uno de nosotros: De te fabula narratur 1, leemos en el Lacan de “Subversión del sujeto…”, o sea, este cuento es a propósito de vosotros.

  • Esto que nos afecta comenzó en Francia, donde las cosas aparecieron de un solo golpe. “Una votación por unanimidad aprobó una enmienda, que nos cogió por sorpresa y distraídos. Llevábamos más de 20 años aprendiendo el psicoanálisis, y eso acabó de golpe, y si ha habido la reacción de lo que se llama los PEOPLES es porque Francia sigue siendo el país de Lacan. Y lo tocado hoy en Francia, será lo tocado mañana en el resto del mundo, y lo tocado supone que la supervivencia del psicoanálisis no está asegurada: si existió en el s. XX, nada asegura que siga vivo en el s. XXI”.

  • J.-A. Miller añadió que él “no había anticipado esto, sino la banalización, la dilusión del psicoanálisis, pero ellos, los de la enmienda y proyectos, no tenían bastante con esta banalización, sino que necesitaban matar al psicoanálisis, produciendo terror, además”.

  • El alcance es más amplio porque a la par que se trata de una reglamentación insensata, pretende descalificar a todos aquellos que se opongan a lo que no es sino la violación del espacio de la privacidad, de lo más íntimo: “Estos son los que quieren reordenar la llamada salud mental, una reordenación que supone que un psiquiatra dirigirá al paciente a la terapia adecuada: se trata de un plan de control totalitario como jamás se había visto, tan totalitario que, además, si nos oponíamos a la regulación se nos decía: “Vds. no quiere que se haga la limpieza”.

  • No obstante, la solidaridad apareció desde un primer momento: “P. Sollers, B. Henry-Lèvy respondieron a mi llamada –como E. Roudinesco y otros”, pero, añadió J.-A. Miller, “si hoy figuro en Le Monde es por haber dicho “No” desde el primer momento y sin pensarlo. Fue para mí una elección forzada, necesitando atravesar una barrera de angustia que viene de lo que J. R. Ubieto nombra: procedimientos legislativos, decretos, etc., pero que lo que buscan es la intimidación. Y es por ello que debemos aprender a objetar a Europa, así como prepararnos para una lucha”.

  • Pero en estos momentos en que las dificultades y los peligros son mayores, no por ello debemos dejar escapar lo que de ilustrativo tiene este momento, despejar lo que podemos llamar las condiciones de posibilidad para el psicoanálisis: “Esto nos permite percibir mejor las condiciones necesarias para el ejercicio del psicoanálisis. En E.E. U.U. no parecen existir vacíos jurídicos para que el psicoanálisis exista, ni puede entrar en un sistema de costes/beneficios como es lo propio de allí. Pero es todo esto lo que nos permite saber mejor qué es el psicoanálisis, y en este momento, y frente a ese reglamentarismo, defendemos la elección libre del terapeuta, en oposición a lo que ellos han pensado –que se elegirá sobre una lista, lista que será escogida por los peores, porque cuando se le da el poder a los controladores, se le da el poder a los peores”.

  • Se trata de la pandemia de la métrica, del cálculo, de la evaluación, pero precisamente sobre lo que no es calculable y que constituye la intimidad, hasta ahora intocada, y a partir de ahora en peligro: “Estos del reglamento, la enmienda y las normas tratan de obtener un organismo mental modificable en lo que es una dictadura del resultado, de la evaluación, una evaluación que supone un cálculo, una estandarización. Esto, que comenzó en la producción de los objetos industriales, que siguió en la medicalización del cuerpo, ahora se extiende a lo psicoterapéutico en lo que sería la conquista de la mente. Este comparar, este cálculo propio de la evaluación, sería el metalenguaje como elemento natural de existir. Nosotros, que estuvimos a favor de Europa, la vemos ahora volver con ese metalenguaje, como forma de crearla a ella, a Europa”.

  • Una oscura alianza se ha hecho presente, la de las falsas ciencias al servicio de unos oscuros objetivos: “Y entre lo que viene están cosas como la llamada Epidemiología de la Salud Mental (E.S.M), la cual, bajo un manto de cálculos y estadísticas estigmatiza a las poblaciones pobres, revelándose que todo eso no sirve de nada. Y junto a esa falsa ciencia, a la par hemos redescubierto las terapias cognitivo-comportamentales (TCC), antes despreciadas. Un empuje a la evaluación que llega hasta el punto de encargar en Francia a los conductistas un informe sobre la evaluación de las psicoterapias, que concluirán que las terapias más eficaces son las conductistas, q.e.d”.

  • J.-A. Miller señaló a continuación que estos nuevos vientos tratan de borrar nuestra historia si nos dejásemos intimidar por ellos: “¿De qué se trata, pues? Se trata de una guerra contra la clínica, dentro de una intimidación a la que oponemos la intimidación de la cultura, el acervo de un siglo de psicoanálisis. A la Europa de la evaluación nosotros contestaremos con la Europa del psicoanálisis. Esta Europa que, si por una parte aparece como algo muy complicado, por otra parte aparece como algo simple, y se trata de oponer a una voluntad política, otra voluntad política”.

  • Un doble error, señaló J.-A. Miller, tan injustificado como inútil: “Su error en Francia fue tocar el psicoanálisis y no estamos frente de una fuerza potente de racionalidad, porque la evaluación del sujeto es un método equivocado, basado en el management y ya sobrepasado. Este management conlleva elaborar continuamente el saber y, a partir de ahí, reelaborar la actividad en cuestión. Su punto débil es añadir a la actividad en cuestión, la elaboración del saber correspondiente, lo que supone una pérdida de tiempo, para descubrir, además, que ese saber que se elabora, nadie lo lee. ¿Balance? El costo de la evaluación es mayor que los beneficios.

  • Y un pronóstico: “Este delirio del todo saber fracasará. Nosotros tenemos el matema universitario para pensar eso: el S2 dirigiéndose al (a), y sabemos que la verdad de las colectividades, no se rige por eso: un mundo utópico donde el saber sería el amo. Habría otra alternativa: formar bien a unos sujetos y luego confiar en ello, sin ese “todo saber”, lo que supone aceptar, asumir el no-saber, dejar de soñar con el todo saber. En resumen: en poco tiempo, el peso de la evaluación, será insoportable”.

  • Pero, con esto, la burocracia se justifica a sí misma: “Se trata de que entendamos que no se trata de izquierda o derecha frente a este furor regulador, en tanto los gestores “no tienen color”. De lo que se trata es del rechazo de está lógica, simplemente, porque no funciona, revelándose ser la doctrina de una clase parasitaria, que llevaría a la locura de colocar al lado de cada trabajador, su administrador. Y es esto lo que desaparecerá de Europa: esta burocracia parasitaria”.

  • J.-A. Miller terminó su intervención señalando que estas medidas llevan su alcance muy lejos: “La Administración cree que existe la salud mental –como regulación de lo psico-bio-social–. Nosotros sabemos que no, que lo que existe es la pulsión de muerte que, en sus formas extrañas de manifestarse, excluyen el campo de la salud. Es esto lo que produce una exacerbación de los fenómenos negativos y una medicalización cada vez mayor. Esta creencia en la salud mental lleva a algunos a suponer, en su delirio, que todo proviene de un desajuste que cada día lo quieren más temprano, hasta llevarlo a los tres años, a la escuela primaria, en su delirio de racionalidad”. Mejor oponer a esto el “Todos locos” de Lacan, que supone para cada sujeto, su locura particular, porque cuando se ponen de acuerdo para imponernos la misma locura a todos, entonces es el peligro.

Esta intervención, vibrante por momentos, ayudó a saber a qué nos enfrentamos en España, donde la L.O.P.S. es, mutatis mutandi, nuestra espada de Damocles. “La situación en España no es la misma que en Francia”, dijo J.-A. Miller en un momento. Lo imperdonable sería que no hiciéramos todo lo que esté en nuestras manos para que no acabe por ser la misma.



NOTAS

(1) Horacio (liv. I, sátira Ire., v. 69)



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(De La Gaceta del Consejo de la ELP, No. 11, de Febrero del 2004)



Se atisba la posibilidad de reconfigurar la dimensión psi en Francia de un modo que tenga la ocasión de ayudar
efectivamente a los colegas de otros países a salir de los impases en los que se hallan actualmente atrapados.

(Extraído del apartado V del manifiesto de J.-A. Miller, Por una coordinación psi).