|
(1)
Para comenzar:
Diré que, en la sanidad pública en España el psicoanálisis como tal no está contemplado. Incluso se encuentra explícitamente excluido en la regulación legislada para la financiación de recursos sanitarios que no ofrece la Seguridad Social. También hay otros documentos, en este caso en la Comunidad Valenciana como el último Plan Director de Salud Mental de 2001 en el que se le incluye como una de las orientaciones psicoterapéuticas.
No estar contemplado o excluido como recurso sanitario en la legislación le otorga al psicoanálisis una posición cuyas posibilidades creo que no han sido muy exploradas por nosotros, ya que tendemos a verla desde el punto de vista de lo que nos está vedado --que en tanto psicoanalistas no somos ni seremos sanitarios— Plantearse una estrategia fuera de la sanidad pública parece pertinente si tomamos en cuenta el planteamiento actual de la sanidad y la salud mental. El psicoanálisis es fundamentalmente una clínica y ese es su campo propio.
En Valencia la Salud Mental es un servicio público, no está privatizado como creo que lo está en otras comunidades y no sé si en éstas existe la figura del psicoanalista.
Nos encontramos en una época en la que la psiquiatría ha dejado de ser una clínica y parece llamada a otras funciones: las ideológicas y las de gestión presionados por la industria farmacéutica.
¿ Qué estrategia conviene al discurso analítico en esta época en la que la clínica no se encuentra entre los objetivos de la salud mental pública? ¿Cabe plantearse que en ese medio ---el de la sanidad pública--- se puede preservar a corto o medio plazo, o crear el campo de una clínica coherente con el discurso analítico?.
En las tácticas hay un margen mayor de maniobra, se pueden aprovechar por ejemplo, las contradicciones internas, las fallas del sistema del adversario.
Los psicoanalistas que trabajamos en instituciones públicas como psicólogos, psiquiatras o en otras funciones nos alojamos en esas fallas, las aprovechamos para introducir algo de esta clínica, para abrir espacios, obtener resultados y generar transferencias.
La dificultad es no hacer de estas tácticas un objetivo es sí mismo e intentar pensar cómo se articula a una estrategia sostenida en los propios principios.
En este escrito me referiré a esa figura que es la del psicoanalista que trabaja en puestos de psicólogo o psiquiatra en la sanidad pública, la del psicoanalista que se relaciona con la Administración pública ofertando su clínica y también a la incidencia del psicoanálisis en la ciudad y en la opinión pública.
Ahora, presentaré de forma sucinta algunos datos que en mi opinión constatan la existencia de un diseño que se instala entre nosotros incluso antes de su reglamentación, y también reseñaré algunas iniciativas desarrolladas en Valencia.
El diseño que ya está aquí:
En los últimos meses ha salido en la prensa el anuncio de un proyecto para realizar en Valencia el Centro Nacional para Enfermos Mentales. Será el primer centro de España para el tratamiento sociosanitario de las personas con trastorno Mental grave. Servirá de referencia al resto de las autonomías para diseñar sus propias redes asistenciales en este ámbito. Vuelven los grandes centros, los centros únicos, la llamada a lo Uno como lo ha señalado JAM.
Desde hace un año todos los psicólogos que trabajamos en hospitales, al menos en Valencia, hemos pasado a depender del Servicio de Psiquiatría con independencia del servicio hospitalario en el que desarrollemos nuestras competencias.
Otro hecho: Hace dos años se hizo una Oferta Pública de Empleo en Sanidad dirigida a personal contratado de forma interina en diferentes especialidades. Los únicos psicólogos aprobados de los que trabajan en el hospital han sido sólo los que habían realizado el PIR y formados en el mismo hospital.
Hace dos semanas el Jefe clínico trajo para que fuera leída por los psiquiatras una clasificación para puertas de urgencias que venía de Canadá y la dirección del hospital había distribuido en los diferentes servicios. Una semana después nadie lo recordaba ni había leído, y sin embargo ya está allí a la espera de ser activada.
La lectura que hago de estos acontecimientos cotidianos es que muestran la puesta en acto de un diseño que la ley anuncia ya con retraso. Entiendo que el diseño está configurado, la formación se acomoda al diseño, los formados a las expectativas laborales favorables, y los enfermos, en fin, no se pueden quejar, todo esto se hace por ellos. Pareciera que cada vez más la ley deviene mera normativización del diseño.
¿Qué hacemos?
Como decía aprovechamos las fallas y contradicciones del sistema para abrir espacios con la clínica y los instrumentos del discurso analítico. Crear un campo a partir de ellos en ese marco me parece más difícil, no sé si es posible. La salud mental, tal como hoy está concebida tiene un agujero fundamental, el de la clínica, que ha sido evacuada. Ese agujero es al mismo tiempo nuestro campo. Pero en mi momento de reflexión actual en este punto se pierden las señales que marcan el camino. ¿Podemos hacer algo por fuera del camino trazado? Quizás no sea un terreno deshabitado.
Ahora algo de lo que sostenemos en Valencia:
1. El psicoanálisis y la salud mental.
En Valencia la formación psiquiatría es de un biologicismo arrollador. Desde hace siete años sostenemos junto al CSM de Aldaia del Area 8, unas sesiones clínicas en el marco del SCF que ha sido declarada de interés científico-sanitario por la Consellería de Sanidad.
Esta actividad es una isla ---paradisíaca si lo tomamos en su valor de enseñanza--- poco frecuentada y algo remota.
En este ámbito creo que lo primero es establecer relaciones con otras islas, hacer un circuito mínimo y a partir del circuito acotar un área, y si a ésta se le pudiera imaginar un centro estar todos situado más bien en la periferia. Hay algunos psicoanalistas más en la red pública, se podría empezar por ahí. Contamos con nuestra clínica que es consistente y efectiva.
Confianza en la clínica.
2. El Psicoanálisis y la Administración pública.
Dentro de los que son las posibles relaciones entre uno y otra quiero resaltar una experiencia en curso desde hace dos años sostenida por dos colegas de Valencia. Crearon una asociación y presentaron un proyecto de tratamiento clínico en la Consellería de Bienestar Social dirigido a la Sección del Menor. Esta Sección se encuentra desbordada por las graves problemáticas que atienden con el único apoyo de la aplicación de la ley y la norma universalizante que genera muchos problemas en el caso por caso diario.
El proyecto presentado –cuyas coordenadas fueron expuestas aquí hace un año en la Conversación de la Diagonal Hispano hablante--- ofrecía tratamiento clínico para los niños más graves, que serían realizados en las consultas de las analistas, y articulaba una forma de relación con la Administración respecto a los resultados que no pasa por el informe estadístico y respeta la confidencialidad de la cura. En el segundo año les han doblado la subvención. La psicóloga que trabaja en el Menor que tiene formación psicoanalítica y ha servido de puente, confirma la transferencia generada hacia el psicoanálisis y una demanda específica que se comienza a producir tanto en técnicos como en educadores.
Las subvenciones pueden acabarse mañana, dada la tendencia a los centros únicos que ya está aquí, ese es su punto débil.
Pero el motivo de presentarlo es porque creo que ejemplifica una forma de conjugar la oportunidad de una iniciativa, que encuentra su lugar en una falla del sistema, y un tipo de relación con la administración que respeta los principios de la práctica.
3. La opinión pública, el psicoanálisis en la ciudad.
En Valencia hemos pulsado algo en este sentido: Hace dos cursos desde el Instituto propusimos un nuevo espacio que se dirigía a la ciudad. Lo llamamos Psicoanálisis en el siglo XXI. Actualmente tiene un formato de ciclo de tres conferencias en el que se hace un análisis desde la orientación lacaniana de temas clásicos confrontados a su problemática en el siglo XXI.
Está organizado conjuntamente entre el ICF en Valencia y el Instituto Francés de Valencia, es decir, cruce de Mailings, auditorios mezclados, hibridación. Cada vez atrae más público y muy diverso. En la conferencia que inauguraba el segundo ciclo en enero la sala se llenó (120) y no pudo absorber todos los que llegaban. Hay un malestar creciente en todo un sector de la población y una receptividad y reconocimiento al rigor de un discurso no cretinizante. Veremos si eso se puede ir transformando.
Confianza en el discurso analítico y en la efectividad de los instrumentos de lectura que aporta.
Recapitulando:
El problema desatado con la ley de las profesiones sanitarias es una aplicación particular de un diseño más global.
Es necesario diseñar una estrategia propia que tome en cuenta la posición actual del psicoanálisis en España.
Participar más abiertamente y generar una opinión pública. Establcer relaciones, aprovechar las oportunidades.
En España la cuestión pasa necesariamente por las comunidades autónomas pero creo que son esenciales los dispositivos formales comunes: la Escuela y el Instituto.
(1) Intervención realizada en el 1º Foro PSI de Barcelona, el 14 de febrero 2004, sobre el tema *Las prácticas psi en España: breve panorama de las comunidades autónomas*
|