Nº 23

EL PANORAMA PSI EN MADRID
por Andres Borderías

(*)
¿Cómo caracterizar el complejo panorama de lo psi en la Comunidad de Madrid?

En primer lugar subrayaré un rasgo que atraviesa los diversos colectivos que conforman el mundo psi en Madrid, aunque presumo que son extensibles a los de otras Comunidades:

  • Un primer tiempo, que se prolonga para muchos, de dificultad para subjetivar el alcance y el sentido de las medidas legislativas. Desinformación, incluso en altos niveles de la gestión pública sanitaria, y profesionales de la sanidad. Desinformación y dificultad para componer las piezas de este puzle, en el que hay que ubicar no solo el Real Decreto y la LOPS, sino los procesos de homologación europeo de las profesiones.(1)

  • Un segundo tiempo, en el que, o bien se producen interpretaciones corporativas, de defensa de intereses corporativos, o emerge la inquietud, el desconcierto entre aquellos que se sienten concernidos por estas medidas, y una dificultad para comprender y para posicionarse.

Este proceso se ha visto agravado por el secretismo con el que se han desarrollado estas medidas, pero también por el hecho de que no están formuladas como una regulación explícita de la práctica Psi. Se produce así una situación de “espera”, que se eterniza en el tiempo de comprender las supuestas intenciones últimas del legislador, reduplicada por el cambio del equipo de gobierno tras las recientes elecciones en la Comunidad de Madrid.

En cualquier caso, lo que resuena con toda la fuerza de su silencio, es la ausencia de un debate público sobre el horizonte que configuran todo este conjunto de leyes y normas, y en el que está en juego una nueva modalidad de estado, el estado estratega tal y como han formulado J.A.Miller y J.C.Millner, bajo las nuevas disposiciones de cientifismo, eficacia, control y evaluación, tendencia hacia la gestión pública bajo las leyes del mercado, farmacotización de la práctica, que han producido una mutación del sujeto contemporáneo en un usuario del mercado de la salud.

Sin embargo, allí donde se ha producido ya una interpretación corporativa, vemos surgir distintas iniciativas, tomas de posición de los nuevos lobis. Ello ha contribuido a dibujar un panorama fragmentado por grupos alrededor de diversos intereses, muy complejo. Trataré de ubicar algunos de estos grupos.

Quizás el más activo, es el que reúne a los psicólogos. Estudiantes, licenciados especialistas y no especialistas, con intereses encontrados entre ellos. Es un sector que se reúne unánimemente en torno de la retirada del Real Decreto, porque recorta competencias en la capacidad de diagnóstico y tratamiento, al menos en su intención. Sin embargo, en torno de la reivindicación del reconocimiento de la psicología como profesión sanitaria, hay ya una división, porque un sector de los psicólogos que tiene el título de especialista en psicología clínica, se opone, o se conforma a la espera de futuros beneficios (2) con aquellos que van a ver restringidas las vías de acceso a la especialidad, operación que no es reconocida públicamente, como es lógico. Sin duda que los intereses llegan a los apoyos universitarios de los lobys que ya se han conformado, a la espera del control de la formación pre, posgrado y la de la nueva carrera profesional. Hay que consultar la Web del Colegio de Psicólogos y encontrarán allí, en primera plana, un artículo titulado “La eficacia de los tratamientos psicológicos” en el que se cuestiona de modo grosero cualquier práctica “no-científica”, es decir que se aconseja la terapia cognitivo-conductual, artículo redactado por profesores de Psicología de la Universidad Complutense. ¿Llegará a producirse un pacto entre la administración evaluadora y los lobis comportamentales?

Otro sector de psicólogos se muestra preocupado por su futuro en sus puestos de trabajo, en sus consultas, cómo no.

Se configura otro frente, entre la corporación médica y la psicológica, claramente decantada hacia la primera, promotora de ambas medidas legislativas. Vemos aquí emerger nuestras propias “pendientes criminales”, parafraseando el título del reciente libro de Jean-Claude Millner. El clan López_Ibor juega un papel fundamental en esta historia. Juan José López-Ibor, asesor del gabinete de Aznar, expresidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, Jefe de una de las áreas de servicios públicos de la salud mental en la Comunidad de Madrid, presidente de Sanitas -primera corporación privada de seguros médicos, con 500.000 asegurados en la Comunidad de Madrid y más de un millón en toda España- y responsable de uno de los grupos de trabajo que redactaron la CIE-10, y cuyos hermanos dirigen el primer hospital privado de Salud Mental en la ciudad, por su importancia y tradición en la comunidad, así como una de las direcciones generales de sanidad de la nueva Consejería de Salud. Auténtico enarca, y cuyo padre –presidente asimismo entre 1966 y 1972 de la Asociación Mundial de Psiquiatría- puso en marcha esta gigantesca operación, habiendo sido consejero nacional de la falange, director de la sección de hombres del Hospital Provincial Psiquiátrico, y autor del conocido ensayo “La agonía del psicoanálisis”, texto apologético de marcado sesgo antisemita, ultracatólico, higienista. No es fácil saber el papel jugado por el clan, pero resulta casi imposible que este proceso se lleve a cabo sin el mismo. Las cosas se resuelven bajo el lema del padre: “uno no debe hacerse demasiado visible; dejarse ver en momentos y lugares adecuados”.

Otro vector interpretativo se ordena en torno de la concepción misma del sistema público de salud. En Madrid, tras la transición, se inicia el desarrollo de un primer modelo público de la salud, que incluye la reforma psiquiátrica, orientándose hacia una concepción comunitarista, con el desarrollo de centros de Salud Mental, en pugna con el modelo hospitalocéntrico. El papel jugado por los profesionales de izquierda y por un sector católico-comunitarista fue fundamental. Este proceso, que además se proponía la unificación de las tres redes –hospitales, CSM y red del ayuntamiento- no ha llegado aún a culminar. No hubo tiempo para el desarrollo del estado del bienestar, y los primeros pasos del estado estratega ya empezaron hace 20 años. Concretamente en el área del malvivir, como caracteriza JCMillner. La red de atención de drogodependencias, así como la de la 3 edad y los menores con problemas judiciales, se vieron reguladas de modo concertado, con gestión privada de fondos públicos. En este sector hemos asistido al primer pacto entre la administración pública y el modelo cognitivo-conductual, que gestionaron durante años la red de drogodependencias de la Comunidad, llegando a inspirar el espíritu de la ley de regulación –conocida como “ley del botellón”- promulgada en su día por la Asamblea de la Comunidad.

Hemos de añadir la llegada de 500.000 nuevos residentes a la Comunidad en estos últimos 5 años (3), en su mayoría inmigrantes, sin que la red haya visto sensiblemente reformada su capacidad de atención, para que veamos hacia donde se orientan las reivindicaciones en este sector: contra el deslizamiento hacia lo privado, preocupación por el incremento del gasto farmacéutico y el deterioro de la atención. Así que hacia aquí se orientan las movilizaciones de los profesionales en estos sectores: la financiación, la privatización, las listas de espera, las dificultades para culminar la reforma del sistema de salud, el papel jugado por los lobis, la pérdida de poder de los sindicatos con respecto a los colegios profesionales, el estatuto laboral, etc.

¿Qué ocurre entre otros sectores de lo psi? Muy brevemente: la APM no se da por aludida: en su casi totalidad, los miembros son psiquiatras o psicólogos. En la FEAP, otro tanto, han ajustado recientemente sus estatutos a la previsible normativa europea y la práctica totalidad de sus 2600 miembros se hallan así amparados. Luchan por participar en el debate europeo de regulación de la práctica psi, cuya formación han regulado y adecuado estatutariamente al proceso de homologación, tal y como propone la comisión en la que participa Jose María Peiró.

En la AEN, hay una simpatía hacia la equiparación de responsabilidades entre psicólogos y psiquiatras, pero no hay un pronunciamiento público sobre la problemática psi.

Una Conclusión.

Nos corresponde producir otra interpretación que franquee el sentido corporativo que se está produciendo, para mostrar otra faceta en juego, la que corresponde al sentido que toman todas estas medidas en la nueva conformación discursiva de nuestra época. Este nuevo debate, debe plantearse en términos epistémicos, políticos y clínicos, para hacer existir el estatuto de la formación que otorga la Escuela, pero también para llevar adelante la acción lacaniana, como clínica de lo social, pues estamos ante una patología de la democracia.

En este debate, encontraremos puntos de conexión con otros sectores de la sociedad, fuera del ámbito corporativo, e incluso dentro del mismo.

Recordemos que Madrid no sólo ha sido la sede del lobi Ibor. También lo fue de la Institución Libre de Enseñanza, motor del movimiento ilustrado del siglo pasado. Decía Don Francisco Giner de los Ríos, refiriéndose a su escuela, ante una visita, “Aquí no verán ustedes nada que valga la pena. El jardín es pequeño, el local, mediano; no tenemos apenas biblioteca ni laboratorio; las mismas lecciones no nos satisfacen muchas veces. Es un dolor…Ah! Pero ustedes dirán: ¿Cómo personas que parecen honradas consagran su vida a un centro de educación convencidos de sus defectos? Pues sí, porque hay aquí una cosa que nos parece buena y hasta donde nosotros alcanzamos, excelente. Una sóla cosa, la orientación”.

Dentro de poco realizaremos en Madrid un nuevo foro, para proseguir con esta batalla que lo es también de las luces.



Notas

  1. “La enseñanza de la Psicología en Europa. Un proyecto de titulación europea”. Por Jose Mª Peiró, en Papeles del Psicólogo, Vol 24, nº 86. Sep-Dic de 2003. También, “¿Qué hace competente a un psicólogo?” en el mismo Nº. Otro documento para esta cuestión es la “Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa al reconocimiento de cualificaciones profesionales, redactada por la Comisión de la comunidades europeas en Bruselas, 07.03.2002, accesible por internet.

  2.  

  3. No hay sino que leer el artículo de Robert Roe . “¿Qué hace competente a un psicólogo?” en el volumen anteriormente citado, para comprender que se abre un nuevo mercado: el de la formación posgrado, en el que los colegios esperan tener un papel importante que jugar, como la supervisión de los “junior”, el control y la evaluación de la “competencia” de los psicólogos. Por no hablar de los master de especialización, en los que veremos surgir –o quizás no se vea- alianzas entre Universidad, Colegios, Areas de Salud Pública, Seguros, Centros Hospitalarios y laboratorios.

  4. Datos extraidos del “Plan de Salud Mental 2003-2008” de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, así como del muy interesante libro de F.J.Elola, “La política Sanitaria en España”, Ed. Diaz de Santos, Madrid, 2001.



(*) Intervención realizada en el 1º Foro PSI de Barcelona, el 14 de febrero 2004, sobre el tema *Las prácticas psi en España: breve panorama de las comunidades autónomas*

Se atisba la posibilidad de reconfigurar la dimensión psi en Francia de un modo que tenga la ocasión de ayudar
efectivamente a los colegas de otros países a salir de los impases en los que se hallan actualmente atrapados.

(Extraído del apartado V del manifiesto de J.-A. Miller, Por una coordinación psi).