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Ante las graves consecuencias para la Psicología española que se pueden
derivar de la aplicación y desarrollo tanto de la Ley 44/2003 de 21 de
Noviembre, de Ordenación de Profesiones Sanitarias, como del Real Decreto
1277/2003, de 10 de Octubre, por el que se establecen las bases generales
sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, la
Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos quiere manifestar lo
siguiente:
1. La Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias ha sido una oportunidad
perdida por los legisladores para situar a la Psicología en el lugar que le
corresponde dentro del Sistema de Salud de nuestro país. En dicha Ley,
dentro de su artículo 2, no se reconoce el carácter de profesionales
sanitarios a los Licenciados en Psicología, salvo que obtengan el título de
Especialista en Psicología Clínica. Esta falta de reconocimiento
dificultará el ejercicio profesional de miles de psicólogos actuales y
futuros, a pesar de que tanto por formación como por la naturaleza de su
ejercicio profesional la mayor parte de su actuación puede encuadrarse
dentro del campo sanitario. Con esta exclusión, la Ley se sitúa a espaldas
de la realidad académica y profesional de la Psicología en nuestros país,
con más de 40.000 alumnos y 45.000 colegiados, de los que aproximadamente
un 70% quieren ejercer o ejercen dentro del ámbito sanitario. El Colegio
Oficial de Psicólogos (COP) ha hecho múltiples gestiones, antes de que se
aprobara la Ley, con el fin de que los legisladores de los diversos grupos
parlamentarios y las autoridades del Ministerio de Sanidad y Consumo fueran
conscientes de esta injusta discriminación, y del hecho esencial de que esa
exclusión podría acarrear problemas graves a muchos profesionales que hoy
cumplen eficazmente un importante servicio para los ciudadanos tanto en el
sector privado como en el público. Lamentamos que esas gestiones no hayan
servido para cambiar el parecer de las autoridades sanitarias y agradecemos
el apoyo recibido desde diversos sectores políticos y sociales. Esperamos
que ahora que ya se encuentra en vigor la Ley se arbitren las soluciones
necesarias para que la atención psicológica de miles de pacientes no se vea
afectada por una medida legal tan injusta como discriminatoria.
2. El Colegio Oficial de Psicólogos cree que es necesario ir dando los
pasos para que la realidad legal sanitaria y la profesional de la
Psicología se encuentren y no sigan por caminos paralelos sin tocarse. En
este sentido, pensamos que los estudios de Psicología, que actualmente se
encuentran enmarcados en el área de las Ciencias Sociales y Jurídicas,
deberían situarse dentro de las Ciencias de la Salud, un campo más acorde
con la vocación mayoritaria de los estudiantes, la Psicología Clínica, y
con las exigencias que devienen de su futuro ejercicio profesional en ese
campo. El momento actual en el que la mayoría de las titulaciones, entre
ellas la nuestra, se encuentra en transformación para acomodarse al marco
europeo, podría ser idóneo para acometer la empresa. El COP cree que es
necesario abrir un amplio debate, dentro de la Universidad y de la
profesión, para diseñar las líneas maestras de una carrera que forme
profesionales competentes que ejercerán su labor dentro de un marco
regulado por nuevas disposiciones legales tanto nacionales como europeas, y
de un contexto social, científico y profesional en continuo cambio.
3. El Colegio Oficial de Psicólogos quiere expresar su más enérgico rechazo
y condena por la redacción que se ha dado a la definición de Unidad de
Psicología Clínica en el Decreto 1277/2003. Entendemos que dicha definición
persigue sustraer a los psicólogos clínicos la capacidad de diagnóstico de
los trastornos mentales y del comportamiento, en abierta contradicción con
las competencias que reciben en su formación, con la práctica profesional
actual, con lo que reconoce el Real Decreto por el que se crea el título de
especialista en Psicología Clínica y con lo que, a ese respecto, han
dictaminado los tribunales de justicia. Este hecho es aún más reprobable,
por cuanto, en el trámite de consulta del Real Decreto, el Colegio ya
advirtió al Ministerio de Sanidad y Consumo de la incorrección de tal
redacción. La persistencia en el error sólo puede entenderse como el
resultado de burdas presiones corporativas que intentan conseguir en los
despachos lo que no consiguen en los tribunales de justicia.
Esta organización colegial, en uso de sus legítimas atribuciones, planteará
el correspondiente recurso ante los tribunales con el fin de que se
restituya lo que pertenece a los psicólogos.
Lamentamos que la acción legislativa del Ministerio de Sanidad y Consumo,
en esta última etapa, esté resultando tan lesiva e ingrata para los
intereses de los psicólogos, y esperamos que el desarrollo normativo que se
deriva de la LOPS y de la Ley de Cohesión y Calidad no siga por el mismo
camino y se opte por el diálogo y la consulta con los órganos
representativos de la Psicología, una profesión cada vez más necesaria,
como lo demuestra el constante incremento de la demanda de sus servicios en
estos últimos años.
Texto enviado por Jesus Ambel.
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