AGENCIA LACANIANA DE PRENSA
Nueva serie, n° 68
París, miércoles 6 de abril de 2005




« PADRES CON PRINCIPIOS, CIENTIFICOS Y PERFECTOS MANAGERS »
por Carmen Cuñat

Si ustedes acuden a una librería en Madrid, en busca de un libro que les asesore sobre la cuestión de la Hiperactividad en los niños, les recomendarán a un autor como Russel A. Barkley, profesor en Psiquiatría y Neurología de la Universidad de Massachusettes, y su último libro, que va por la segunda edición en cinco años, titulado "Niños hiperactivos: Cómo comprender y atender sus necesidades especiales. Guía completa del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)" (edit. Paidós). Este libro, en efecto, ha sido uno de los manuales de autoayuda más comprados últimamente por psicólogos, psiquiatras, educadores y padres.

Sin embargo, el objetivo principal de este manual es la educación de los padres con hijos que padecen el TDAH. Cuestión que encontramos desarrollada en el Capítulo II, que lleva por título: "Tome las riendas, cómo convertirse en un padre que sabe dirigir con exito".

Antes de pasar a describir este importante capítulo, sólo señalar que el autor se basa en los últimos avances de la genética molecular para insistir en que el TDAH es un trastorno de causa biológica, que tiene una importante base genética y hereditaria y ello "frente a las críticas de poca base científica que continúan insitiendo en que el TDAH surge de malas pautas educativas, de dietas o de ver demasiado la television".

Por otro lado, para el autor, no es un trastorno principalmente de falta de atención, como está descripto habitualmente, sino de falta de autocontrol. Los niños TDAH tendrían alterado el sentido del tiempo. "Es un trastorno de la capacidad del niño para inhibir sus reacciones inmediatas, así como de hacer uso de su autocontrol en el momento presente y futuro. No se ha desarrollado la capacidad para cambiar el centrarse en el aquí y ahora por el centrarse en el futuro: capacidad central para nuestra organización, planificación y dirección hacia nuestras metas, y esto depende del control que tenemos sobre nuestros impulsos".

Entonces, en este trastorno no se trata del resultado de "malas pautas educativas", pero el autor se propone no sólo reeducar a los niños sino también reeducar a los padres y enseñarles a ser "científicos" y a ser padres "ejecutivos", es decir, "alguien que tiene la última decisión sobre la educación de sus hijos", pues "nadie conoce a su hijo tan bien como su propio padre".

Según el propio autor "a él no se le produjo ninguna epifanía que le iluminara", sino que se ha ido dando cuenta de "ciertos principios que conforman cualquier actitud firme para cualquier acción que pueda tomarse en beneficio de un niño con TDAH".

En estas recomendaciones se tiene en cuenta "una extensa investigación cientifica", y "constituyen el equivalente a veinticinco sesiones de terapia u orientación".

A lo largo del manual se desarrolla "una filosofía orientativa para los padres de niños con TDAH" digna, en efecto, de una padre schreberiano.

El autor relata cómo al principio todos sus esfuerzos "hercúleos" iban en el sentido de obtener que los niños TDAH tuvieran acceso a la educación especial, pero un día -que estaba un poco despistado- obtuvo su primera gran lección: una madre no se presentó con la queja habitual "mi hijo va mal, no sé que hacer con él", para lo cual ya tenía preparado el protocolo correspondiente, sino que dijo: "ayúdeme, estoy perdiendo a mi hijo" ... "lo que ella había perdido eran los lazos con su primer hijo, el amor natural y recíproco entre madre e hijo que es la base en que se fundamentan y de la que dependen una crianza y una educación adecuada". "Perder al propio hijo es como perder el futuro. Esta madre no podía entender qué sentido tenía el futuro sin el amor y la amistad de su hijo a quien ella había conocido tan profundamente".

El niño TDAH también "está perdiendo partes preciosas de su infancia y usted se siente frustrado y confundido acerca de las causas"... observe "la baja autoestima que supone para el niño entrar en casa con la cabeza baja cuando llega del colegio, los esfuerzos para evitar discusiones sobre los deberes escolares, las mentiras a sí mismo y a los demás sobre las cosas que están mal, las promesas de ser más perseverante la próxima vez que nunca se cumplen y, en definitiva, el deseo de estar muerto".

Están frente a un niño que tiene "deficiencia en su autocontrol y en su voluntad, que no puede dejar de lado la gratificación inmediata, que tiene menor capacidad que los otros niños para inhibir su conducta".

La sorpresa, como cabía preveer, se recondujo rápidamente. Nada nuevo para dar lugar al síntoma del niño. Nada nuevo para dar un lugar a la preocupación de la madre. La supuesta investigación científica no va más allá de la relación "natural" de amor entre la madre y el niño.

¿Cómo reeducar entonces a un niño con TDAH?: Educar a estos niños puede ser "un buen desafío", pero los padres están obligados a "involucrarse doblemente": "se encontrarán teniendo que supervisar, dirigir, enseñar, planificar, estructurar, recompensar, castigar, guiar, amortiguar, proteger, enseñar y hacer frente al equipo escolar, pediatras, profesionales de la salud mental, vecinos, monitores, entrenadores, etc."

Entonces, sólo cabe sostenerse en este trípode: principios, autoridad y conocimientos científicos.

  • Conviértase en un padre guiado por principios

    El autor declina 14 principios "que le dirán el porqué para poder abordar el cómo, que le mantendrán en un camino recto y le proporcionarn un modelo a partir del cual actuar según unas reglas y no impulsado por estímulos o por sentimientos transitorios del momento, que le permitirán dirigir y adaptar su comportamiento y el de su hijo a sus ideales". Y antetodo le permitirán "mucho más control sobre el resultado de la interacción".

    Los 14 principios -que me abstendré de copiar para no agotarles- se basan a su vez en "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" del Doctor Stephen R. Covey:

    1. Ser activo... "tome la iniciativa... es la capacidad de subordinar sus impulsos a sus valores. Usted tiene la libertad para escoger su modo de actuar con su hijo... Desarrolle el sentido de la elección, practíquelo y ejercítelo".

    2. Empiece teniendo en mente lo que quiere conseguir, "intente prever cómo querría que acabase... imagínese su propio funeral, si a su hijo le pidieran que diga unas palabras, ¿qué le gustaria que dijera sobre usted como padre o madre (muertos)? Usted no puede tener un proyecto sin un objetivo, un mapa sin un destino o una serie de estrategias para usar con su hijo con TDAH sin tener en cuenta el resultado que quiere conseguir. Mantenga una interacción positiva, optimista, instructiva guiada incluso con sentido del humor".

    3. Ponga en primer lugar lo primero: hay que distinguir entre batallas y guerras. Aprenda a distinguir entre cuatro categorías de trabajo y responsabilidades con su hijo: a) urgente e importante, b) urgente y no importante, c) importante pero no urgente, d) ni importante ni urgente, e introdúzcalas en su agenda.

    4. Piense en ganar, sobre todo con los adolescentes. Cada petición supone "una negociación", "cuando usted entra en una negociación con alguien piense sólo en ganar". "Piense en cómo desearía que se le recordara ¿como un tirano o como un negociador respetuoso?"

      "Escoja entonces las recompensas y "haga un contrato oral o escrito" (A lo largo del manual existen toda una serie de Tablas donde se ejemplifican programas de refuerzo con fichas y lista de privilegios para diferentes edades).

    5. Primero trate de comprender y después de ser comprendido.

      Se trata de implementar "una cuenta bancaria emocional", "una cuenta de confianza"; por ser honesto, amable educado y por mantener sus promesas, el padre hace depósitos en esta cuenta. Hay seis tipos de depósitos:

      1. entienda el punto de vista de su hijo,
      2. atienda a las pequeñas cosas con amabilidad,
      3. haga claras y explícitas sus expectativas,
      4. mantenga sus obligaciones con su hijo,
      5. demuestre su integridad personal,
      6. discúlpese sinceramente con su hijo.

      "Sólo si ve las cosas desde el punto de vista de su hijo se habrá hecho comprender".

    6. Sinergia: "trabaje con su hijo cooperando de forma creativa... si a usted le gusta la aventura prepárese para lo que pueda venir".

    7. Renovación: "usted es el recurso más importante que tienen usted y su hijo... igual que una máquina necesita un tiempo muerto, la gente eficaz necesita rejuvenecerse, renovarse: física, mental, socioemocional, y espiritualmente , ya que al ocuparse de niños con TDAH corre el riesgo de quedar exhausto"(!!).

  • Conviértase en un padre que sabe dirigir

    En las sesiones con sus asesores (educadores, etc...) "tome una actitud directiva, usted es el director de la vida de su hijo y debe ser un eficiente organizador. A causa de la falta de control de su hijo usted debe mantener mucho más control. Usted es el abogado de su hijo. Ser un padre directivo es la forma de tomar otra vez el poder. Su hijo es la máxima prioridad, coordine sus actividades. Tome decisiones, lo que le animará a actuar como un ejecutivo. Esto acabará con el sentido de indefensión o de padre de segunda clase que le puede venir de permitir que otros usurpen su papel y fortalecerá su papel como padre".

  • Conviértase en un padre científico

    "Los científicos son escépticos sobre las afirmaciones que no se apoyan en hechos, en resultados. Admita la incertidumbre pero busque conocimientos: lea, escuche, busque, pregunte".

    "Evalúe la información de forma crítica. Conviértase en un consumidor crítico: cuestiónelo todo, verifique, inspeccione". Por ejemplo: "antes de elegir el terapeuta para su hijo, pregunte: ¿está licenciado? o póngase en contacto con los colegios que expiden las licenciaturas. ¿Atiende a menudo niños con TDAH? ¿Cree que está bien formado acerca del trastorno y bien preparado para tratarlo? ¿Qué tipo de tratamientos suele aplicar para este tipo de alteración? ¿alguna vez se ha presentado una queja por negligencia profesional contra usted?"... "Busque otro profesional si este se ofende".

    "Llame a los grupos de apoyo nacionales para padres, esto le puede liberar de un tratamiento no probado".

    No se fie de las Webs que buscan intereses comerciales".

    "Busque el punto de vista objetivo y basado en los hechos. La verdad es una entidad ensamblada. Surge cuando adquirimos más y más información sobre nuestra materia."

    "Experimente y revise... el fracaso de un plan no significa que usted es un mal padre".

    Este manual tiene como objetivo primordial "dar recursos a los padres, ayudarles a convertirse en padres científicos, sostenidos en principios y que saben dirigir". Pero, en fin, todo esto no es posible sin la ayuda de "una medicación adecuada"... para los niños. El último capítulo consiste en una información detallada sobre los medicamentos "probados científicamente" para el TDAH.

En España, circulan miles de "manuales de autoayuda" tan desopilantes como éste o más. Pero este tipo de discurso también está diariamente en los medios de comunicación y sobretodo en la universidad, donde el psicoanálisis hace mucho que fue excomulgado. Si el psicoanálisis subsiste en España es gracias al empeño de una cantidad importante de practicantes tanto en la consulta privada como en las instituciones, que ayudados en su formación por colegas, venidos de Argentina y de Francia y, sobre todo, por el desarrollo del Campo freudiano en España, han conseguido durante todo este tiempo mantener vivo su interés y su eficacia. Pero, como vemos, los TCC son una maquinaria infernal que está cada día más presente en la universidad, en las instituciones de salud mental, en los medios de comunicación, en las empresas, en la política. ¿Seremos capaces de subsistir como hasta ahora sin presentarles batalla?



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