AGENCIA LACANIANA DE PRENSA
Nueva serie, n° 41
París, jueves 17 de marzo de 2005


(fragmentos)

LA RED INTERNACIONAL DE LOS AMIGOS DE LAS LIBERTADES

La Red internacional de Los Amigos de las libertades, cuya creación ha sido anunciada hacia las 8,30 de esta mañana en "Las mañanas de France Culture", de Nicolas Demorand, tiene como nombre electrónico . El que desee declararse "Amigo/a de las libertades" y conectarse con otros que hayan hecho la misma declaración, puede escribir a la dirección electrónica correspondiente de su país de residencia, en la lista que consta más abajo. Los nombres se publicarán en la site forumpsy.org a medida que se reciban.

Precisar: APELLIDO, NOMBRE, CIUDAD y PAIS. Los olvidos y los errores serán corregidos. Se avisará sobre las acciones e investigaciones a llevar a cabo según se vayan decidiendo. La Red tiene como fin relacionar entre ellas a las personas, psi y no psi, decididas a tomar iniciativas:

  • de resistencia a la "evaluation culture" y al comportalentalismo, en tanto que ideología enemiga confesa de las libertades, y que inspira actos contrarios a los derechos humanos.

  • de crítica de las falsas ciencias, imposturas cuantificadas que proliferan bajo la protección de las burocracias parasitarias. Estas, paralizadas por la búsqueda de un consenso, y también por el gusto a la parálisis, buscan apasionadamente comunicar esta parálisis al conjunto de la comunidad de investigadores y de creadores. No, la ciencia, la invención, la creación, no tienen nada que ver con el "dictamen colectivo" ni con las casillas marcadas de cuestionarios simplones y engañiflas

  • de promoción del Acto político. Basta de esos políticos que solo son los testaferros de sus administraciones. Gobernar no es gestionar. Una decisión no puede nunca deducirse de un saber. El saber no es uno, esta agujereado. Existe la indeterminación, el azar, la contingencia; hay lugar para el acto y para el riesgo. Ahí donde estaba la política, poner el "dictamen pericial", es una utopía totalitaria que está abocada al fracaso. Ganemos tiempo para la humanidad haciendo trastabillar ahora mismo esta utopía estúpida y nefasta.



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El Webmaster de lacanian.net es nuestro colega Dominique Holvoet, de Bruselas.

Traducción: Carmen Cuñat, revisión: Elvira Tabernero



UN MAIL DE VIVIANE MARINI-GAUMONT

Confituras para JAM

Si me preguntara a mí misma: «¿Hay diferencia entre el Lacan clínico y el Lacan practicante?», respondería que sí.

El Lacan clínico era el que se exponía, in vitro, a la mirada de sus alumnos, también de la mayoría de sus analizantes, y que los mantenía en vilo por medio de un cara a cara, a veces muy cercano, con un enfermo. Y, al final de la entrevista, cuando el enfermo se había marchado, planteaba su diagnóstico, que podía ser totalmente distinto al del asistente que le había presentado «el caso». Esas presentaciones nos enseñaban y hacían de nosotros sus alumnos tanto como su seminario.

¿Pero qué era de su práctica privada, del Lacan practicante del psicoanálisis in vivo? No hay testigos, solamente testimonios. Ahí, éramos pacientes que la lectura de los Cinco psicoanálisis de Freud podía volver impacientes por vernos también provistos de un diagnóstico. Mucho antes de haber obtenido su permiso para asistir a sus presentaciones de enfermos, ya le había provocado varias veces con eso.

Una vez que le relataba las palabras de un conocido cercano que me llamaba paranoica, le oí replicar con presteza: «¡Paranoica! ¡Paranoica! ¡Después del tiempo que hace que digo que la mujer es no-toda! ¡Es como si predicara en el desierto!»

En otra ocasión le contaba los decires de un joven psiquiatra-psicoanalista: «Con una histérica como tu, Lacan debe regocijarse.» Entonces dejó caer, con desprecio: «¡No comprenden nada! ... No comprenden nada.» ¿Porque yo no era histérica, o porque un psicoanalista no se regocija nunca, ni siquiera con una histérica?

Después vino el día en que, cuando me describía a mí misma concienzudamente como una obsesiva, me cortó secamente: «Yo no le he puesto nunca una etiqueta.»

Me aprendí la lección, y desde entonces guardo las etiquetas para mis confituras, las que no son para dar a los cerdos.

Traducción: Glòria Bladé

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