AGENCIA LACANIANA DE PRENSA
Nueva serie, n° 36
París, lunes 14 de marzo de 2005




COMUNICADO DE JACQUES-ALAIN MILLER
14 marzo de 2005

Realizada la lectura del informe, redactado por Èric Laurent, de la emisión radiofónica cuya serie ”Ciencia-fricción” del 12 de marzo de 2005 se titulaba ¿Podemos evaluar al psicoanálisis?, y teniendo en cuenta la atención suscitada por la última página aparecida de “Psicologías”, me he decidido a pedir una entrevista a M. Gérard Courtois, director de la redacción del periódico Le Monde.

Esta petición será llevada por correo a la dirección del periódico.

Por otra parte, el informe de Éric Laurent será difundido por la ALP, y colgada en el sitio de forumpsy.org

Al mismo tiempo, he decidido la creación de un boletín en papel que tendrá por título: La naranja mecánica del siglo XXI, y con el subtítulo: “Boletín internacional de los Amigos de las libertades”.



UN TEXTO DE ÉRIC LAURENT

Cómo se informa al ciudadano

El sábado 12 de marzo, France-Cultura, de 12h a 12h 30, emite la serie “Ciencia-fricción” producida en colaboración con Le Monde. El título: “¿Podemos evaluar al psicoanálisis?”.

Michel Alberganti, perteneciente a la rúbrica de “Ciencias” de Le Monde, comienza con la frase del ministro de Sanidad, Philippe Douste-Blazy, en la que afirma que el sufrimiento psíquico no es “ni evaluable ni medible”. De entrada se opone a ello. Adopta el punto de vista del informe del Inserm, como si este “peritaje colectivo” fuera la voz de la ciencia y plantea tres cuestiones, unas más sesgadas que otras. Citémosle (los paréntesis son míos):

  • “¿Un ministro, puede decidir él solo rechazar (nada menos) un informe realizado por el principal Instituto de investigación en medicina de Francia?”

  • “¿El psicoanálisis puede rechazar incluso el principio de una evaluación de sus prácticas cuando numerosos pacientes confían en él?” (el ministro ha dicho que el sufrimiento psíquico no es “ni evaluable ni medible”).

  • “El informe del Inserm es una síntesis de cerca de un millar de estudios sobre las psicoterapias realizadas en el mundo entero. ¿El método llevado a cabo por los investigadores es científicamente criticable y por este hecho los resultados son discutibles? (fijémonos en el rodeo del simpático término “investigador” para designar a los expertos que consideran que lo saben todo).

Para responder a estas cuestiones invita a un “cara a cara”, dice, a los señores Cottraux y Widlöcher. Disimula cuidadosamente que M. Widlöcher fue escuchado por los expertos y los ha animado. Se nos hace creer que hay dos puntos de vista cuando en realidad hacen muy buenas migas.

M. Widlöcher comienza diciendo que está “sorprendido” por el gesto del ministro. El documento es “criticable” pero ya que el informe ha estado pedido... continua diciendo que es partidario de la evaluación, inevitable, mientras que estemos en el campo de la salud.

Hay dos tendencias en el movimiento psicoanalítico, prosigue, la IPA y las otras. M. Widlöcher cree poder decir que ningún miembro de la IPA estaba en la sala ante la cual se expresó el ministro. Mantiene que la otra corriente, la de Roland Gori, Elisabeth Roudinesco y Jacques–Alain Miller, no pertenece a su parroquia.

Cottraux declara que se ha leído mal, por razones malévolas, este peritaje. No se trata de psicoanálisis sino de psicoterapias breves de inspiración analítica. Con el tono persuasivo que debe utilizar en las terapias que práctica, declara: no hemos estudiado nada más que “las terapias psicodinámicas (psicoanalíticas)”.

En realidad esto es como 2 + 2 = 5. Se podría escuchar a O’ Brien en la novela de Orwell, 1984. No, nosotros no hemos hablado de psicoanálisis, no hemos hablado más que de psicoanálisis entre paréntesis.

Cottraux se garantiza también por el hecho de que este peritaje fue hecho a petición de la asociación de pacientes y fue pedido por Bernard Kouchner. Cottraux se presenta así como garantía a la vez de los consumidores y del principal partido de la izquierda.

Se queja de haber sido censurado. Los defensores de las terapias conductuales se presentan ahora como víctimas de las artimañas desconsideradas de un ministro, cuando militan por la ciencia. No obstante, el informe está en venta en las librerías, está en la red y se puede descolgar integralmente del sitio del Inserm. También se puede visitar el sitio de las asociaciones de TCC y ahora en el sitio de la emisión de France-Cultura. ¡Ah, los pobres perseguidos! ¡Ah, la buena gente!

Después de la perorata de Cottraux, Widlöcher experimenta un alivio “me siento aliviado”, dice. El psicoanálisis no está concernido. Reconoce que las terapias breves psicoanalíticas no son el psicoanálisis y que no pueden funcionar sin persuasión. En este sentido, además se acercan a las TCC. En cuanto al psicoanálisis, es preciso evaluarlo.

Distingue entre el psicoanálisis aplicado a la gente que tiene “las dificultades de la vida” cuyos beneficios terapéuticos son difíciles de evaluar y el psicoanálisis inscrito en los dispositivos de salud en donde hay que evaluar su eficacia. Parecería escucharse los discursos de la época del ministro Mattei, en los que se distinguía cuidadosamente los “padecimientos del alma” y los verdaderos “trastornos” en el sentido del DSM. Widlöcher está visiblemente de este lado.

Nos enteramos al hilo de la entrevista que ha trabajado mucho en el Inserm como experto, para el establecimiento de los protocolos de los tratamientos farmacológicos de la depresión. También nos enteramos que ha sido el primer presidente de la Asociación Francesa de practicantes de la Terapias Conductuales cuando las estimaba injustamente perseguidas. Se asombra que los representantes de estas asociaciones sean ahora perseguidores del psicoanálisis y de él mismo, y tan arrogantes.

A medida que Widlöcher habla como supuesto defensor del psicoanálisis, se tiene la impresión de estar en una película de Fritz Lang, en donde el jefe de policía no es otro que el terrible doctor Mabuse. Él que se supone que defiende al psicoanálisis se desvela habiendo sido el primer presidente de la Asociación Francesa de terapias Conductuales. Él que se supone que defiende al psicoanálisis, reconocía que las terapias breves psicoanalíticas no son más que variantes de las TCC. Él que se supone que defiende al psicoanálisis, se refugia detrás de la miserable distinción de terapias a corto plazo o de acción dirigida y las terapias a largo plazo que sirven para la “prevención de recaídas”. Él que se supone que defiende la clínica admite la distinción entre las “dificultades de la vida” y los “trastornos” del DSM.

Habría podido tener la oportunidad de recordar la oposición de Freud a la sugestión autoritaria y al ejercicio del poder persuasivo. No menciona a Freud más que una vez y para citar su celebre fórmula de 1918. Se acostumbra a decir que Freud rechazaba la mezcla del oro puro del psicoanálisis con el vil plomo de la terapia autoritaria. Widlöcher, fino germanista, señala que no se trata en el texto alemán del plomo sino del cobre. El cobre “es una aleación muy útil”, dice. ¡Es inaudito!

En este sentido, la audición de esta emisión es muy recomendable para todos. Es un instrumento edificante.

La defensa de Widlöcher, de cara al ataque brutal de Cottraux, consiste en repetir (resumo: nosotros evaluamos, pero es difícil y lento. La evaluación de un tratamiento para la esquizofrenia no lo podemos hacer en tres meses, hace falta años. Podríamos creer que no ha leído el peritaje–Inserm. Las TCC y los expertos estadísticos del tipo como Bruno Falissard, de la Politécnica, no retroceden delante de estos detalles. Consideran saber medir perfectamente la eficacia de las TCC por los trastornos de la personalidad y esto en seis meses. Ni siquiera ven donde está la dificultad. Saben medir, fastuosamente. Ocuparse de los esquizofrénicos a largo plazo eso es otra cosa. La dificultad de hacerlo. La humildad que inspira el drama de Pau o, incluso, el de anteayer en el centro médico-psicológico Jean Moulin, eso no se les pasa ni por la cabeza.

Cottraux acepta, zalamero, las contorsiones de Widlöcher. Recuerda que las TCC son equivalentes a las terapias psicoanalíticas en eficacia en los trastornos de la personalidad. ¡Mira, ha olvidado sus precauciones retóricas del inicio!. Reconoce, de pasada, las torpezas de las asociaciones de TCC demasiado entusiastas. Pero finalmente hay que comprenderles: las TTC son más eficaces en 15 trastornos sobre 16, está demostrado.

Rápidamente vemos cual es el verdadero propósito de la emisión. El periodista que ha hecho como si opusiera “cara a cara” a dos compinches llega a evocar el punto que une a Cottraux y Widlöcher: la denuncia contra “la Cause freudienne”.

Widlöcher afirma que no siente ninguna solidaridad con los practicantes de una técnica en la que “no se la piensa con el paciente” y en la que se hace sesiones breves. El periodista le pregunta por qué los psicoanalistas que el representa “no han hecho escuchar mucho más” su acuerdo con el peritaje.

Cottraux denuncia a ”la Cause freudienne” como un “lobby manipulador que ha jugado un papel completamente negativo en esta historia”. Respecto a nosotros, evoca al Tartufo y a la Compañia del Santo Sacramento. Seriamos una secta que querría “meter la mano en el Estado”. Señala que declaraciones tan violentas, si el realizador de la emisión lo desea, podrían ser cortadas en el momento de la difusión. No ha pasado nada de eso. ¿Quizás otras declaraciones han sido cortadas?

¿Cómo Cottraux ha llegado a este bello análisis? Hablando con una treintena de colegas en Québec, en Inglaterra y en los Estados Unidos.

Resumamos. La treintena de colegas de Cottraux, que necesita de tres países para reunirlos, es la Razón. Las mil doscientas personas que asisten a los Forum psys son una secta ¿Cuánto tiempo necesitará Cottraux para darse cuenta de que podría ser muy al contrario? Los conductistas son en Francia un pequeño grupo cuyo sombrío alcance sobre el pensamiento francés es decididamente muy molesto. Es cierto que el aliento de las TCC hace sin embargo plegarse e inclinarse al más alto representante de la IPA, que lo preside Widlöcher. ¿Qué dirán nuestros amigos argentinos afiliados a esta central?

Los últimos momentos del intercambio, como lo señala el periodista, están inmersos en la “conciliación”.

Cottraux dice todo lo bueno que piensa sobre el informe de Fonagy, promovido por la dirección de la IPA: Se trata de forzar al movimiento psicoanalítico mundial para evaluar a tomo y lomo. Efectivamente, Fonagy no ha inventado nada que valga para el psicoanálisis de hoy en día. Su punto de vista alentaría sólo a la proliferación de estos administradores en el psicoanálisis que quieren en la actualidad, en Europa como en estados Unidos, colonizar y meter en vereda a todas las prácticas, a todas las actividades. Nuestros dos compinches se ponen de acuerdo en reconocer que la vía de Fonagy es la vía del futuro, y que los psicoanalistas alemanes y suecos han mostrado la importancia de la medición y han trazado el camino.

In fine, Widlöcher precisa que, si hubiera sabido el cariz que iba a tomar el peritaje, habría puesto en circulación más advertencias “metodológicas”. Y por otra parte, no le han consultado por falta de tiempo, para una opinión final. En resumen, se lava las manos. Esta es la ética psicoanalítica, según Widlöcher.

Widlöcher incluso le ha contado a Élisabeth Roudinesco que al final de su última entrevista con Lacan, este había rechazado darle la mano. Se comprende mejor porqué.

Vemos la puesta en marcha, en esta emisión, de los mismos métodos que los que han presidido la redacción del artículo de Catherine Vincent en Le Monde el 9 de marzo.

Se hace como si se interrogará los pro y los contra, como si se tratará de un debate “científico”: es un pueblo

Potemkine, es el más puro falso semblante. En efecto, se interroga a gentes que piensan lo mismo, no se da la palabra a la verdadera oposición. Su expresión se encuentra en “el correo de los lectores” de Le Monde.

Parecería que después de la fase “estructuralista” de la historia de las ciencias humanas, un pequeño grupo se ha adueñado del prestigio del significante “la ciencia” y quiere meter en vereda a las ciencias humanas en provecho de sus certidumbres y libradas al relativismo post-moderno.

Esto da lugar en todo el conjunto del campo a “pequeñas técnicas” como los TCC, que a la manera de la “pequeña biología”, denunciaba por Philippe Pignarre a propósito de las evaluaciones comparadas “medicamento versus placebo”, quieren crecer a semejanza de la ciencia. Por todas partes, nos enfrentamos con un benchmarking generalizado en el lugar de un pensamiento articulado. Quizás podamos tener la ocasión de remitir a los lectores de Le Monde a lo que un cronista del periódico, Jean-Paul Fitoussi, recientemente ha escrito sobre el tema del benchmarking .

A lo largo de la entrevista, Widlöcher citaba la fábula del “el zorro y la cigüeña”. Hubiera valido más evocar “la rana que quería crecer tanto como un buey”.

En cuanto a las maniobras de ciertos miembros de la rúbrica “Ciencias” de Le Monde son muy poco científicas. Es el momento que la gente lo sepa. Lo sabrá.

Éric Laurent
psicoanalista,
abonado a Le Monde

Nota: el nombre de “Widlöcher” se escribe con diéresis sobre la o; se rectificará la ortografía en el texto (JAM)



El texto de Agnés Aflalo y la correspondencia con el Inserm serán traducidos en breve



Traducción: Mariam Martín Ramos



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