AGENCIA LACANIANA DE PRENSA

Boletín especial “La guerra de los palotines” n° 7
París, viernes 16 de enero de 2004


LOS ESTADOS GENERALES DE LA PSIQUIATRÍA: « NO A ACCOYER »

París, a 16 de enero (ALP / 7 h 45) ‹ En un texto que acaba de ser colgado en el sitio de los Estados Generales de la psiquiatría, le Dr. Hervé Bokobza, responsable del Comité de Enlace, denuncia la política de estandarización y «las obligaciones reglamentarias asfixiantes», que ha descubierto tanto en la enmienda Accoyer como en el informe Cléry-Melin.

Muchos de los artículos, textos, informes o de los debates que conciernen hoy a la psiquiatría se refieren a nuestros Estados Generales. Esto sólo habla, sin duda, del gran éxito de esa manifestación y del punto de anclaje que representa para todos los profesionales concernidos.

Es un mar de fondo que ha salido a la luz y que continuará: la psicodinámica, la clínica del sujeto, el rechazo del reduccionismo, la alianza entre lo objetivable y lo intersubjetivo, han sido reafirmados como base teórica indispensable a toda practica psiquiatrica de calidad. Estos Estados Generales han producido mociones y han elaborado 22 medidas urgentes: es a esos fundamentos a los que nos debemos referir para intentar analizar, incluso, comprender el despliegue impresionante de textos, enmiendas y otros planes en los que nos vemos sumergidos desde septiembre: el plan hospital 2007, el informe Cléry-Melin, el RCM (Reglamento Convencional Mínimo para los psiquiatras liberales), la enmienda Accoyer. Una vuelta de vacaciones bien cargada y un tanto vertiginosa.

Una delegación del Comité de Enlace tendrá muy pronto un encuentro con los Drs. Cléry-Melin, Pascal y Kovess para un intercambio a propósito de su informe. Inteligente, profundo, apoyándose en numerosas conclusiones de los Estados Generales, planteando correctamente toda una serie de cuestiones, este texto tiene cartas para seducirnos. ¿Pero aporta las buenas respuestas a las verdaderas cuestiones que plantea? Los primeros debates que hemos tenido en el seno del Comité de Enlace dejan ver ya puntos importantes de desacuerdo con este informe.

En lo que concierne a la psicoterapia, permítanme dudar de las propuestas que se han hecho. Los profesionales tienen necesidad de libertad para poder ejercer su arte, y no de obligaciones reglamentarias asfixiantes. ¿La penuria de psiquiatras debe volverse contra ellos y contra los pacientes que confían en ellos?, ¿deben cargarse las espaldas de los otros profesionales donde la baja de efectivos se hace y se hará dolorosamente sentir si no se realiza verdaderamente algo consistente?

La enmienda Accoyer que no tendría, se dice, ninguna relación, incluso si reconoce la legitimidad de los psiquiatras y de los psicólogos, parece estar apretando el tornillo. A parte de la satisfacción que aporta a los medios de comunicación y a aquellos que tienen "entrada libre" en ellos, los profesionales de la psiquiatría perciben, aquí también, el intento de poner en marcha una política que ellos claramente han denunciado y rechazado en los Estados Generales: la estandarización de las psicoterapias.

Los riesgos de un proyecto como este son enormes y los efectos desastrosos están asegurados: supone el desmembramiento, el despedazamiento, la compartimentación, a imagen y semejanza de los mecanismos de clivaje, de denegación y de desintricación pulsional de los cuales sufren las personas que nosotros tratamos. ¡El colmo!

Al hablar de la psicoterapia, hablamos también sin duda de toda la dimensión curativa en psiquiatría: la codificación de las psicoterapias es la puerta abierta a la codificación de todos los aspectos de la atención.

Una formación inicial y permanente de calidad debe permitirnos, en función de cada persona, de su evolución, de sus demandas, del momento de su historia, de los avances de la teoría y de la ciencia, adaptar las respuestas terapéuticas apropiadas e individualizadas.

¡No queremos ni codificación ni estandarización! Es uno de los gritos colectivos de los Estados Generales. Y debe continuar resonando todavía más fuerte en los oídos de los que deciden.



GRUPO DE CONTACTO: « SÍ A ACCOYER » *

París, a 16 de enero (ALP / 8 h 00) ‹ En una opinión publicada hoy por el Fígaro con el título "Una histeria colectiva", el portavoz del « grupo de contacto», el Dr. Charles Melman, defiende la enmienda Accoyer, y agradece al diputado y al ministro Mattéi el haber respetado la singularidad del psicoanálisis; condena las derivas comerciales de la psicoterapia; pone en cuestión , concretamente, a Roland Dumas, antiguo ministro de Asuntos Exteriores y, sin nombrarlo, a JAM.

« Una epidemia amenazaría a Francia. Al presentar su proyecto de ley sobre la salud pública, el primero desde 1902, ¿el ministro de Sanidad no sospechaba que la modesta enmienda 18/IV, añadida a sus 56 artículos por un diputado de la mayoría, sobre la reglamentación de las psicoterapias, iba, parece ser, a provocar la angustia de masas y a poner al país al borde del motín ?

Y, sin embargo, « es la guerra », nos llega por boca del jefe de la insurrección. « Desobediencia civil », le jura a los gobernantes. « ¡Dictadura! » hace decir a François Bayrou, representado en la Mutualidad. Y nuestra elite se parapeta, puliendo sus armas con un estilo brillante. Pero, a decir verdad, ¿contra qué enemigo?

En efecto, el observador debe estar frotándose los ojos para intentar captar el motivo de esa ira. En efecto, no hay nada que justifique la emoción de la colectividad y nada llama a acatarla. En efecto, el debate se sitúa entre la defensa del interés general e intereses privados particularmente ruidosos.

Hasta ahora había en nuestro país un espacio libre y reservado para la atención , cuyos actores se autorizaban por si mismos, tanto con su talento como con su inspiración: el de la psicoterapia.

Fascinados por ese vacío jurídico, los institutos de formación privada con fines lucrativos (funcionando con el nombre de Federación francesa de psicoterapia), desde la legislatura precedente, han emprendido una notable acción de lobbying en París y en Bruselas, para obtener un derecho exclusivo de formación y de calificación. De hecho, el psicoanálisis ha sido un departamento de este principado que contaría con una veintena, al lado de la Gestalt, la sofrología, el comportamentalismo, la Programación neuro-lingüística (PNL), el psicodrama, la amorología del doctor Meignant, etc., y su ejercicio validado por unos pocos años de "estudios" requeridos para la "formación" y el diploma que ahora se necesita.

Un proyecto como este no carece de realismo, puesto que ha llegado hasta Italia, donde el jefe de nuestra insurrección nacional ha contribuido(con la ayuda de Roland Dumas, entonces ministro de Asuntos Exteriores) a la puesta en marcha de un establecimiento de ese tipo del cual controla una amplia ala.

¿Hay que añadir que del otro lado de los Alpes, el psicoanálisis, bajo ese régimen, se muere? En Bruselas, las Federaciones de psicoterapeutas han obtenido el estatuto de ONG. En París, la enmienda Marchand, quien al final del 2000 accedía a su demanda, casi había conseguido ser votada, sin provocar la mínima emoción pública. »

La enmienda del doctor Accoyer apunta a controlar, al menos con una formación médica y psicológica, el plan "federativo" que quiere sustituir una vocación y un arte por una actividad mercantil.

¿Sería suficiente esta garantía?, Seguro que no.

La cualidad de psicoterapeuta exige en efecto un coeficiente personal difícil de evaluar. En una población, existirían siempre "sujetos que curan" aptos para responder a la demanda ambiente. Pero esa relación cambia cuando es concebida como una prestación de servicio cuya finalidad es interesada. Una formación universitaria y científica es entonces un preliminar deseable para una acción que de otra manera podría convertirse en desenfrenada y sin limite.

A cambio de sus honorarios, el psicoanalista, en cuanto a él, no promete nada, aunque sin embargo ayude al analizante a hacer fructificar su gasto. Pero la cura personal a la que se ha sometido sólo puede permitirle aceptar un interés monetario, es decir, en ultima instancia el del practicante. Uno deviene analista por accidente, no por la preocupación de hacer carrera.

Podemos rendir homenaje al Doctor Accoyer y al profesor Mattéi por respetar suficientemente esa singularidad del psicoanálisis al haberle separado del campo de la reglamentación y por dejar esa preocupación en las manos de las asociaciones que lo representan. La psicoterapiosis, esa fiebre que estaría agitando a la población, promovida por una amenaza sin objeto, seguramente no es otra cosa que una banal muestra de histeria colectiva.

* Psicoanalista, autor de Un Monde sans gravité (Denoël).



Traducción: Carmen Cuñat, Madrid



Se atisba la posibilidad de reconfigurar la dimensión psi en Francia de un modo que tenga la ocasión de ayudar
efectivamente a los colegas de otros países a salir de los impases en los que se hallan actualmente atrapados.

(Extraído del apartado V del manifiesto de J.-A. Miller, Por una coordinación psi).