EL COLOQUIO DE CH. VASSEUR
París, 22 de marzo (ALP) — Agnès Aflalo, psiquiatra, psicoanalista, ex practicante hospitalaria, miembro de la ECF, quiso participar del coloquio organizado el sábado 20 de marzo en Marly le Roi por el Dr. Christian Vasseur. El presidente de la Asociación francesa de psiquiatría, que había coorganizado en el diputado B Accoyer el coloquio del 2000 sobre "Las psicoterapias y la ley" preparatoria a la famosa enmienda, llamó a una movilización de los profesionales que ejercen en el campo de salud pública que sostienen su formación en psicopatología teórica y clínica como requisito ineludible para ejercer las psicoterapias. Nuestra colega nos envía el resumen siguiente
1 – LA SALA
La sala, bastante oscura, podía acoger un poco más de doscientas personas; veinte personas solamente se desplazaron, dos son miembros de la Escuela de la Causa freudiana. Podemos señalar entre otras cosas la presencia de los Pr. J.-F. Allilaire y B. Brusset, A. Abelhauser y F. Kamerer.
2 - LAS INTERVENCIONES
Ch. Vasseur comenzó por rendir homenaje a la memoria de Jean Cournut, presidente de la SPP, que había iniciado con él, hace cuatro años el movimiento para preparar el estatuto de las psicoterapias y de la enmienda Accoyer. El objetivo de esta reunión es redactar en común una propuesta de ley que reemplace la enmienda Mattei, y que será dirigida a M. Dubernard, presidente de la comisión de asuntos sociales de la Asamblea.
Ch. Vasseur hace saber que tiene la garantía que "lo que vamos a proponer será escuchado"
Pidió a cuatro universitarios que intervengan: Pr J.-J. Kress, Pr D. Houzel, Pr A. Sirota.
Así como a J.-P. Chartier y P. Grosbois. Cada uno de los oradores destacó la necesidad de una formación universitaria en psicopatología para ejercer la psicoterapia.
El Pr Kress puso primeramente de relieve que existen por definición psicoterapias, que la existencia de las diferentes psicoterapias hace correr el riesgo de detención del pensamiento, como pudo experimentarlo en un coloquio. Sin embargo, hay que considerar que siendo la psicoterapia una hija natural del psicoanálisis, este está en posición de pedirle cuentas. La Universidad debe asegurar una formación en psicoterapia, es decir: una adquisición en la aptitud de la relación psicoterapéutica en psiquiatría y puede aportar un comienzo de formación en psicoanálisis como en las TCC.
El Pr Houzel lamenta como sus colegas la desaparición de la enmienda Accoyer, que ofrecía garantías de formación universitaria. Pero constata el asombro de sus colegas ingleses, en particular de la Tavistock Clinic, frente a la referencia francesa a la formación universitaria. Esto no existe en Inglaterra: la formación es asegurada por Institutos privados. El hecho psicopatológico debe ser captado en sí mismo. La apuesta, por la supervivencia de la psiquiatría tiene dos ejes: por una parte, no debe reducirse al plano biológico y, por otra, debe evitar ser tomada por las ideologías autoproclamadas. Hay que separarse del determinismo biológico o social estricto, incluso si está comprobado que existen y participan en la génesis de los trastornos psicopatológicos. Es lo que permite una lógica predictiva al menos cualitativa. Hay que escapar también a lo ideológico, y esto porque, hay que reconocer el fundamento empírico del psicoanálisis, y que las TCC también son compatibles con la empiria. La Universidad es por lo tanto quien tiene que asegurar la formación en psicopatología, e ir en contra de la ideología y los autoproclamados..
Le Pr Sirotat retoma la idea de la exigencia de formación en psicopatología teórica, clínica y práctica, con supervisiones. Pero critica el uso del término psicoterapia, que no permite distinguir terapia y condicionamiento, como es el caso para las TCC. Se inquieta por las consecuencias de la polisemia del término psicopatología. En efecto, actualmente los estudiantes pueden ser diplomados en psicopatología sin estar formados; solo hacen cuestionarios. En consecuencia, el riesgo es estandarizar la formación para hacerla entrar en cuestionarios.
J.-P. Chartier se felicita de las formaciones dadas en la Universidad católica de París. Conciernen tanto las formaciones clínicas como las formaciones en empresa. Se realizan intercambios con Montreal, Beirut y más recientemente con Saigón. Estas formaciones conciernen a las psicoterapias psicoanalítica, sistémicas, humanistas y a las TCC. Es por lo cual está convencido de la necesidad de la formación previa en psicopatología para el ejercicio de las psicoterapias. Bernard Accoyer lo habría asegurado en una carta que los decretos de aplicación de la ley que sería votada lo precisarían.
P. Grosbois reconoce también los mismos prerequisitos que incluyen supervisiones, pero para la formación de los psicólogos. Destaca las normas europeas que representan referencias para el futuro. Insiste también sobre el hecho de que conducir una psicoterapia no es un oficio, sino una función. Agrega que una evaluación estandarizada no tendría ningún sentido salvo querer codificar el alma humana.
3 - LA DISCUSION
La discusión se desarrollo en dos tiempos, primero a propósito de la serie de las tres primeras intervenciones, luego de la serie de las otras dos, y que abrió sobre un debate más amplio.
A propósito de las derivas ideológicas, un participante destacó que en la relación con el otro, hay siempre una referencia ideológica. Ch. Vasseur hizo una aclaración: de lo que hay que ir en contra es de la ideología autoreferencial La ideología que concierne una representación del hombre no está en cuestión.
Un interno de psiquiatría anhela una formación en psicoterapia obligatoria en los cursos universitarios. Ch. Vasseur hace referencia a un texto de 1995 de Pichot y Allilaire destacando que si no hay formación en psicopatología, entonces el psiquiatra formado sería un impostor.
J.-F. Allilaire recuerda que escribió un tratado de psicopatología con el Pr.Widlöcher que debe ser la referencia, pues muestra bien que el hecho psicopatológico tiene su lógica propia con su autonomía y su base empírica que permite hacer de él una ciencia autónoma. Pero considera que fracasaron, pues existen psicopatólogos en plural: "Pueden ser militantes y por lo tanto, deletéreos para la profesión". Manifiesta su acuerdo con J.-J. Kress: sí, el psicoanálisis, con el descubrimiento de la transferencia, está en su derecho de pedir cuentas a las otras psicoterapias. Pero constata que la Universidad, que se quiere ecléctica, se opone a este punto. Es importante sostenerlo para asentar una jerarquía con el psicoanálisis en su cima.
El Pr (inaudible) se inquieta por lo que ocurre en la universidad. En varias de ellas, se realiza formación en psicoterapia "que son cualquier cosa". Considera que el Pr Allilaire tiene razón con relación a la transferencia, pero deplora que en los USA, se utilice el término de transferencia, solo en la relación intersubjetiva. Lamenta que el psicoanálisis haya permanecido demasiado tiempo fuera de la universidad, lo que explica la dificultad actual de la investigación para los profesores de la Universidad. Agrega que para el psicoanálisis, hay un mental independiente del cuerpo y que, en psicopatología, no todo se reduce a un objeto científico. Propone que cada psicoterapia sea calificada por su objeto. Ch. Vasseur considera que el hecho psicopatológico es autónomo, pero hay psicopatologías.
Una psiquiatra se inquieta "sacar brillo cuando el barco se hunde ».. Constata en efecto que la media de edad de la asistencia es muy elevada, que solo hay un interno en formación presente en la asistencia par representar el porvenir de la profesión de psiquiatra.
Ch. Vasseur reconoce el naufragio de la psiquiatría y deplora el estatuto actual de la psicoterapia que testimonia de una descalificación del cuidado.
J.-P. Chartier da cuenta de la debilidad de las políticas que se quejan de los psi.
Ch. Vasseur hace saber que M. Dubernard considera que el texto de ley actual es perfecto, y que no hay que cambiarlo. Ch. Vasseur agrega que si fuera el caso, entonces habría que alertar al Consejo de Estado, pues hay demasiadas cosas ilegales que no se pueden dejar pasar.
Un enfermero psiquiátrico se inquieta de la formación de los enfermeros que trabajan en psiquiatría y de su participación en la psicoterapia.
Bernard Brusset, desde la sala, retoma un cierto número de puntos: la psicoterapia es específica, considerar que legislar, es codificar el alma humano y que toda evaluación es imposible es una ideología peligrosa, hay que evaluar incluso al psicoanálisis, y es posible con un método objetivo, estadístico: por ejemplo podemos evaluar a las psicoterapias y al psicoanálisis antes y después de los medicamentos; la psicoterapia es una función, no es un oficio; el término de instrumento no conviene, pues esto excluye al sujeto terapeuta; las TCC son un aprendizaje, es del orden de la reeducación, no es psicoterapia: es una posición a defender.
4 - LA PROPUESTA DE LEY
Debe reemplazar el articulo 18 quater. Lo que orienta a los participantes, es primeramente hacer desaparecer el término de psicoterapeuta, imponer la formación en psicopatología universitaria en el sentido del tratado de D. Widlöcher como condición insoslayable para el ejercicio de la psicoterapia para todos cualquiera sea la calificación; hacer de la psicoterapia un tratamiento, es decir un cuidado específico que sea del resorte de la medicina, y conceder a los psicólogos, que desconfían de las conclusiones del informe de la Academia de medicina, que este tratamiento es psicológico.
La redacción de esta propuesta debe dar la impresión al legislador que viene de él, que no se dé cuenta que los psiquiatras la escribieron por él. Más generalmente, hay que cerrar el camino a los autoproclamados que no tiene formación reconocida por el Estado.
Ch. Vasseur se queja que todos los términos estén pervertidos, y se pregunta como definir en estas condiciones la psicopatología. A. Abelhauser y F. Kamerer, J.-F. Allilaire, B. Brusset y Ch. Vasseur son muy activos en la discusión sobre las propuestas para la nueva ley.
Salvo algún error de mi parte, la redacción final de la propuesta de ley surgida del coloquio sería la siguiente:
Las psicoterapias son tratamientos psicológicos asegurados por profesionales calificados que tengan una formación teórica, clínica y práctica reconocida en psicopatología. Su ejercicio está reservado a los profesionales inscritos en un registro nacional.
La inscripción es registrada en una lista realizado por el representante del estado en el departamento de su residencia profesional.
Son inscriptos de derecho los titulares de un diploma de doctor en medicina, los psicólogos clínicos y los psicoanalistas regularmente registrados en los anuarios de sus asociaciones.
Este resumen fue redactado la noche misma, a partir de mis notas manuscritas. Traté de ser tan exacta como fuera posible, pero pudieron deslizarse errores, que rectificaré con gusto si me son señalados— A. A.
BASES DE LA PSICOTERAPIA
París, 22 de marzo (ALP) — L’AFFOP y la FFdP, las dos grandes federaciones de psicoterapeutas, difunden ante sus miembros el siguiente comunicado, firmado por Bruno Dal-Palu y Michel Meignant.
Bases de la psicoterapia, 27de marzo en París de 9 a 18 horas, 2, bd. de la Villette 75019 París Métro Belleville
La enmienda del gobierno votada en el Senado, ha sido adoptada por el estado, por la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional, es decir que si diputados de Derecha y de Izquierda no registran –a vuestra invitación- una enmienda, dicho de otro modo, si no somos capaces de movilizar a los diputados para el 6 de abril, entonces, el debate quedará clausurado. El puente parlamentario prometido por el Ministro de Salud estará definitivamente terminado, y la psicoterapia será por derecho, para los médicos, los psicólogos, y en condiciones particulares para los psicoanalistas. Los psicoterapeutas serán entonces tributarios de los decretos de aplicación con los cuales continuaremos combatiendo, por supuesto. Nuestra esperanza es ver la situación evolucionar en un impulso militante de todos los psicoterapeutas, que quieran defender su profesión, y capaz de mostrar su movilización masiva el 27 de marzo en París en ocasión de las Bases de la Psicoterapia.
El objetivo de esta cita es poner a punto una última propuesta de enmienda para registrarla la víspera del voto, según el artículo 88 de la Asamblea nacional.
La apuesta es importante, y es necesario estar todos en París el 27 de marzo, reservar esta fecha. Inscribirse sin demora enviando vuestro cheque de 15 € (10 € la media jornada) al Secrétariat des Assises, FFdP, 2 bis, rue Scheffer, 75116 París, tél. : 01 44 05 95 50; fax : 01 47 04 36 86; e-mail : ffdp@psychotherapie.asso.fr
LLAMADO A TESTIMONIAR SOBRE LA ANAES
París, 22 de marzo (ALP) — El Forum de los psiquiatras llama a toda persona que haya vivido un procedimiento de acreditación de la ANAES a dar testimonio de ello. Hagan circular este mail, hagan llegar vuestros mensajes a lacarpe@forumdespsychiatres.org o directamente en el curso de la discusión del forum a la siguiente dirección:
www.forumdespsychiatres.org/viewtopic.php?p=678#678
DSM (DEVALUACIÓN EN SALUD MENTAL)
París, 22 de marzo (ALP) — Recibimos de Anne Debruyne-Ganivet el siguiente testimonio:
Ejercí mi función de directora de clínicas privadas especializadas en psiquiatría desde 1982 hasta el 2001. Mi experiencia se desarrolló en tres establecimientos de la región Parísina.
1 – VEINTE AÑOS
Durante estos veinte años vi pasar:
- las leyes Auroux que modificaron por un tiempo la concertación y la representación salarial en el interior de la empresa, dando las bases de lo que podía ser un dialogo social cuando voluntades condescendientes se encuentran. Este tiempo no está más;
- el pasaje de la duración semanal legal del trabajo de 40 h a 39 h: esto fue una conmoción que luego por supuesto se olvidó;
- la aplicación de las normas ISO, facultativa y desdeñable en el dominio de la salud;
- la creación de l’ARH, Agencia regional de hospitalización, y su corolario para la hospitalización privada: el borramiento progresivo del poder de las tutorías ligadas al seguro de enfermedad como la CRAMIF en Île de France;
- el remplazo de la convención de las clínicas por un contrato de objetivos y medios firmado entre el director de l’ARH y los directores del establecimiento;
- las creaciones obligatorias de la CLIN, Comité de lucha contra las infecciones nosocomiales y de las CME, Conferencia médica del establecimiento;
- el pasaje de la duración semanal legal de trabajo de 39 h a 35 h, revolución impensable (y uno de sus corolarios, la caza de las subvenciones generosas por los empleadores);
- la creación de l’ANAES, Agencia nacional de acreditación y de evaluación en salud, para la aplicación de la acreditación obligatoria y planificada para todos los establecimientos públicos y privados, otra revolución impensable.
Igualmente vi pasar el presupuesto del año 2000, que no tuvo lugar, y la tormenta a fines de 1999, que sacudió algunos techos.
Vi a la empresa individual ceder el paso rápidamente al reagrupamiento de los establecimientos en grupos ávidos de obtener el único trofeo que les interesaba: medirse entre los grandes a partir de la entrada en la bolsa. Entonces vi como algunas fortunas se iban amasando.
2 – ANTES DE L’ANAES
En las pequeñas estructuras en las que trabajaba, la preocupación de la dirección estaba en relación directa con el objeto de estas PME: responder a las necesidades de hospitalización completa en psiquiatría.
Esta respuesta era concebida articulando tres cuestiones:
- la preocupación del paciente, que su demanda sea bien tratada;
- la preocupación de la psiquiatría, es decir poner al trabajo una especialidad que tiene sus cartas de nobleza;
- la preocupación de los que intervenían en la aplicación de un verdadero trabajo en equipo.
Lo que quiero evocar hoy, es el resultado de la aplicación de la acreditación en este contexto.
Estamos en el momento de la acción donde Ruy Blas no ve todavía la mano de aquel que ha urdido todo abatirse sobre su hombro: “No piense más en mí”.
3 – A PARTIR DE 1998
A partir de 1998, comenzamos, mis colaboradores y yo, a aplicar lo que se llama la Operación Calidad para obtener la acreditación de los establecimientos. Estaba azorada por el hecho de la indistinción público-privado respecto de la obligación programada de acreditación. No veía todavía la extensión del campo cubierto por la indistinción, no veía que era justamente uno de los objetivos de la operación: la evaluación definía una realidad nueva en la que reina la indistinción: siempre más evaluación para que sean admitidos los sentimientos indistinguidos.
Ustedes conocen ahora el procedimiento empleado para la acreditación:
- un comité piloto define equipos pluridisciplinarios que se consagran en hacer traducir las acciones de cada uno en lengua protocolar;
- el protocolo deviene una información que suscita un sistema de clasificación y archivo que toma el lugar de la organización general de la empresa;
- el acontecimiento indeseable deviene el nombre de todo lo que sucede por no haber aún tomado la forma de la información protocolar y vuelve a poner al procedimiento en camino.
4 – LA NUEVA CULTURA
A esto siguió una desarticulación de los lazos que surgen de un saber hacer aplicado y de un sentimiento de una organización viva, en provecho de una red que habla una lengua artificial que efectúa incansablemente un doblaje de la acción de los que trabajan.
Se hizo un empuje muy fuerte para que los tres ejes de organización se transformen; de ahora en adelante se trata de:
- apuntar, más allá de la queja sufriente del paciente, a su eventual querella jurídica;
- fundar las buenas prácticas médicas en las conferencias de consenso distribuidas generosamente por l’ANAES;
- Diferir la dirección de los tratamientos para dar lugar al gerenciamiento administrativo.
El imperativo es interesarse en el riesgo y limitarlo en todas partes, después hacer ratios. A este fin la lectura del nuevo manual de acreditación, aún en experimentación se nos dice, es edificante.
« La acreditación ha sido, para nosotros, el útil a través del cual el nuevo discurso del amo opera » (R. S. teniendo en cuenta la acreditación del Hospital de día que él dirige).
Para concluir: la cultura de la evaluación es impuesta como un dato complementario y necesario a las ratios económicas y financieras. Es el colmo, porque finalmente, al ser tomada como indicación económica, esta evaluación generalizada es una inmensa devaluación!
OBJECIONES A LA ENMIENDA MATTÉI
París, 20 de marzo (ALP) — Se nos envía copia del texto de la FFPP, transmitido a pedido suyo a M. Dubernard, en ocasión de un encuentra que tuvo lugar el 11 de marzo de 2004.
CONTRA EL TÍTULO DE PSICOTERAPEUTA
1) Es la creación de una nueva categoría profesional que compite con la de psicólogo y la de médico psiquiatra. El ejercicio de la psicoterapia es una de las funciones del psicólogo.
2) Esto legitimaría las prácticas de aquellos que ejercen actualmente funciones psicoterapéuticas sin tener formación universitaria de alto nivel, en particular una formación teórica y clínica en psicopatología seguida de una formación especializada en la psicoterapia.
3) El objetivo de la protección del público no sería alcanzado. Las personas más vulnerables y el público continuarían en ser abusados y los psicoterapeutas autoproclamados serían legitimados.
4) El texto adoptado por el Senado hace referencia a un diploma de Estado de psicólogo que no existe.
Recordamos que la ley del 25 de julio de 1985 estableció un título protegido de psicólogo a los auxiliares de un diploma universitario de alto nivel (bac + 5). Hablar de un diploma de Estado sería o bien garantizar a personas que serían solamente titulares de una licencia en psicología (bac + 3) que no tienen el uso del título de psicólogo, o bien forzar a los psicólogos que tienen el título a hacer una formación complementaria.
Recordamos que la ley de marzo de 2002 distingue absolutamente por una parte las profesiones para médicas, por otra parte los psicólogos que tienen de ahora en adelante la obligación de inscribirse en la lista profesional Adeli2.
Por todas estas razones, la FFPP no puede convalidar el texto adoptado por el Senado en una primera lectura. Este texto traería aparejado de hecho una apelación en el consejo de estado. — 11 de marzo de 2004, M.-J. Robineau, O. Bourguignon, J.-P. Chartier.
À PROPÓSITO DE LA ENMIENDA MATTÉI
París, 20 de marzo (ALP) — Reproducimos el comunicado de prensa de la SNP, fechado el 18 de marzo.
El Sindicato nacional de los psicólogos no convalida la necesidad de establecer una lista de los psicoterapeutas. Se trata, a través de esta enmienda, de crear un nuevo oficio, cuando el ejercicio de la psicoterapia es ya practicado por profesionales universitarios reconocidos, que tienen una formación fundamental y continua en ese dominio. Por otra parte, las psicoterapias dispensadas por los psicólogos son demandadas por el público.
El Sindicato nacional de los psicólogos insiste en el hecho de que una formación de alto nivel es la única garantía, por las calificaciones que ella dispensa, de respeto y de protección del público. Deben ser dados por el legislador seguridades (autonomía profesional-competencia-deontología).
El Sindicato nacional de los psicólogos rechaza la instauración de un diploma de Estado ya que esta profesión está ya regida por un Título Único inscripto en la Ley que reserva el uso profesional.
El Sindicato nacional de los psicólogos pide la creación de un grupo de trabajo parlamentario que se tome el tiempo de estudiar la cuestión fundamental de la psicoterapia con todos los actores concernidos.
El Sindicato nacional de los psicólogos estará particularmente atento y se opondrá a toda tentativa gestora del psiquismo.
Traducción: Silvia Baudini y María Inés Negri
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