AGENCIA LACANIANA DE PRENSA

Boletín especial “La guerra de los palotines” n° 13
París, sábado 24 de enero de 2004


Patrick Pelloux en el évaluator

París, 24 de enero (ALP / 11 h 00) —Nos fue dirigido un comunicado de Jacques-Alain Miller hace una hora : « Patrick Pelloux me telefoneó esta mañana: estará esta tarde en el coloquio ÉVALUATOR, y tomará la palabra en la primera secuencia, para decir especialmente dos o tres cosas que sabe sobre el modelo quebequista».

Patrick Pelloux es el especialista en urgencias que anunció la catástrofe que iba a devenir la canícula, en tanto que los ministros minimizaban su alcance. Encontrarán aquí algunos extractos de prensa que le conciernen.

Canícula. Retorno con 15 000 muertos de calor.

Recibido por la comisión de investigación parlamentaria, el médico especialista en urgencias Patrick Pelloux señala las derivas que llevaron a la catástrofe.

El rostro de Patrick Pelloux es de ahora en más conocido por toda Francia. Este médico especialista en urgencias del hospital Parísino Saint-Antoine, presidente de la Asociación de médicos de urgencia hospitalarios (AMUHF), señaló desde el 9 y 10 de agosto los 50 primeros muertos de la canícula. A algunos no les gustó nada la popularidad del agitador: el diputado Jean-Marc Roubaud (UMP), farmacéutico, le pregunta, luego de su audiencia ante la comisión de investigación parlamentaria sobre la canícula, el martes último, si era razonable perder el tiempo dando la alerta en los sets de televisión, cuando decenas de pacientes morían de calor en los hospitales. Patrick Pelloux no se desconcierta. Recuerda que los medios vinieron a él a su lugar de trabajo. Que fue el único que habló. Que durante la primera quincena de agosto, no dejó de hacer sus 70 hs por semana.

Su versión de la catástrofe sanitaria ligada a la canícula muestra en realidad que él es cualquier cosa menos un tonto que seductor de ministros. Detrás de la star mediática se esconde, no una mente brillante sino un médico, sindicalista, defensor del hospital público, cuyas alertas precoces y repetidas este verano en lo más fuerte de la hecatombe, quedaron desesperadamente como letra muerta . Su testimonio lo prueba, agobiante para las autoridades sanitarias: a despecho de los esfuerzos constantes y encarnizados, que dia tras día, él junto a otros desplegaron en directo desde su hospital para hacer reaccionar al ministerio, la jerarquía permaneció amurallada en su ceguera y su silencio. Todo comienza el 4 de agosto "La frecuencia aumenta un poco, pero sobretodo, tenemos hospitalizaciones en fuerte alza de 67%, además de un aumento de decesos. Ya percibimos que algo grave ocurre" detalla. Primeras víctimas: de los SDF, jóvenes. El miércoles 6, no hay más camas en los hospitales de Ile de France. El 7 de agosto , la situación dramática de los servicios de urgencia y el agobio de los equipos de salud llevaron a Patrick Pelloux y a Pierre Carli, director del SAMU de París, a dividir los roles: el primero alerta a la dirección de los hospitales y de oferta de cuidados (DHOS) al ministerio de Salud, así como a la Asistencia pública -Hospitales de París (AP-HP), el segundo se encarga de sacudir a la dirección general de salud (DGS). Ningún retorno. Nueva tentativa al día siguiente, el 8 de agosto. Silencio de radio, aparte del comunicado del secretario general del AP-HP. La gran soledad de los médicos de urgencia no tiene igual más que en la inmensa miseria de la organización sanitaria: los policías no tienen más guantes para manipular los cadáveres; en los hospitales, el agua de las canillas, caliente, no refresca a los pacientes, hay que trasladar los congeladores de las cocinas a los servicios; se les pide a los bomberos que no alarmen a la población. El sábado, Patrick Pelloux cuenta 50 decesos en París, y lo dice en la televisión. "No podía seguir callando" señala. Mientras que la DGS solo retiene una información: las muertes son naturales. Esta manera de minimizar los acontecimientos pone al médico fuera de sí: "Esperaban que esto pasara, sin hacer nada, mientras que se podía salvar a la gente".

El lunes por la mañana, llama nuevamente al ministerio, dice que hay que actuar. Retrospectivamente, el gabinete del ministro desmiente haber recibido la menor alerta ese día. El plan "calor extremo" está desencadenado en la AP-HP, hay que esperar al 13 para que el plan blanco, en el plano nacional, permita despejar camas y llamar a personal de refuerzo.

Modestamente, Patrick Pelloux, formado en hipertermia gracias al servicio militar, ignora si la puesta en marcha del plan blanco más tempranamente hubiera cambiado en algo el curso de la tragedia. Sabe por el contrario que el corazón del problema reside en el cierre masivo de las camas en los hospitales durante el verano, con periodos cada vez más largos: Antes, era del 15 de julio al 15 de agosto, ahora es del 1ero de junio hasta el 1ro de octubre, se deplora. Una deriva escandalosa que los sindicatos se matan denunciando desde hace muchos años en vano: "Nada está concertado, explica Patrick Pelloux, los cierres se deciden entre el jefe de un servicio y la dirección del hospital". De hecho, en los servicios de urgencia desde el verano asesino, y a pesar de las promesas nada ha cambiado. Anne Sophie Stamane.



Fiesta de la Humanidad

Un hombre en la Fiesta. Patrick Pelloux "El hospital público juega un rol fundamental en la solidaridad"

Él hizo sonar la alarma. Este verano, en pleno estío tórpido, quebró los molestos silencios del gobierno sobre la catástrofe sanitaria provocada por la canícula. Practicante hospitalario de urgencias en Saint-Antoine, en París, Patrick Pelloux puso inmediatamente el dedo en las causas: "Treinta años de penurias presupuestarias, de cierres de camas en el hospital, de reducciones de la oferta de cuidados llevaron a la catástrofe". Pero el presidente de la AMUHF, una de las asociaciones más combativas estos últimos años, va más lejos: "La crisis de este verano revela también cómo el hospital públicojuega un rol fundamental en la expresión misma de la solidaridad. La canícula mató a las personas más vulnerables. Esto plantea de manera inquietante el problema de las desigualdades sociales en materia de salud".

Patrick Pelloux es uno de los invitados del debate sobre el tema: "La Seguridad en peligro, cómo reformar nuestro sistema de salud?".

Con Christophe Prudhomme, médico especialista en urgencias en el hospital Avicenne, en Seine-Saint-Denis, será el introductor. Los dos médicos nos harán saber su experiencia, su reflexión sobre lo que hay que cambiar en el hospital, "una de las redes esenciales de los principios solidarios e igualitarios de la seguridad Social", insiste el presidente de la AMUHF. Los médicos de urgencias llevaron adelante varios conflictos estos últimos años para alertar sobre la degradación de las condiciones de recepción y de cuidados en el hospital, para reclamar la apertura de camas suplementarias. La canícula mostró cuán justificada es su reivindicación, cuánta la sordera de los poderes públicos desde hace años es responsable del punto de ruptura que fue atravesado. "Ahora es necesario discutir seriamente sobre la política de salud. Algunos quieren abrir el sistema a la competencia y consideran a la salud como una mercadería. Yo pienso por el contrario que hay que terminar con este dogma económico que avanzó sobre el humanismo y la vocación", argumenta Patrick Pelloux, que viene a la Fiesta "honrado" por ser invitado en el espacio "en que van a encontrarse las grandes confederaciones sindicales". P. M.



Canícula : el doctor Patrick Pelloux cuenta cómo les autoridades permanecieron sordas a sus llamados de ayuda.
LE MONDE | 03.12.03 | 13h47

El presidente de la Asociación de médicos de urgencia hospitalarios, que había sido el primero en dar la señal de alarma en agosto, desmintió, frente a la comisión de investigación, las afirmaciones de M. Mattéi.

El testimonio es agobiante. Martes 2 de diciembre, frente a la comisión de investigación parlamentaria sobre las consecuencias sanitarias y sociales de la canícula, ocurrida en agosto y que dejó 14 802 muertos, el doctor Patrick Pelloux, médico de urgencias en el hospital Saint Antoine en París y presidente de la Asociación de médicos de urgencia hospitalarios francés (amuhf) habló con una brutal franqueza.

REPORTAJE: La Saint-Sylvestre del doctor Pelloux LE MONDE | 01.01.04

El presidente de la Asociación de médicos de urgencia hospitalarios que dio la alarma durante la canícula del verano 2003, estaba de guardia la noche del 31 de diciembre en el hospital Saint-Antoine à París.

Hubiera podido declarar una tregua de la lucha, por la noche de la Saint-Sylvestre. Darse el reposo del guerrero. Y dejar cenar en paz a todos "los technos de la salud y los políticos" de los cuales no dejó de denunciar las carencias en el corazón de un verano 2003 tórrido.

Pero no. No se cambia a Patrick Pelloux. El hombre que hizo vacilar al Estado hace seis meses, dando la primera señal de alarma sobre la canícula y forzando a los ministros a salir de su silencio estival, estaba completamente en pie de guerra, la noche del 31 de diciembre, en el servicio de urgencia del hospital Saint-Antoine, en París. Sometido al mismo rodeo que todos sus colegas de urgencias. Siempre con su bocaza, histriónico, ácido. Y amargo.

La noche, cálida, había comenzado bien, bajo el fuego de los proyectores, a los que el doctor Pelloux, 40 años, presidente fundador de la Asociación de médicos de urgencia hospitalarios de Francia, está ya acostumbrado. Entrevista en France 3 Ile de France, a las 19 horas. Se improvisa un estudio de televisión en una sala. Con los periodistas, el hombre del año 2003 se muestra gustosamente bromista. Muy profesional cuando viene el momento de tomar la palabra. Y de sacudir las conciencias. La situación cambió, al borde del nuevo año? En absoluto. Debemos constatar forzosamente que ningún medio suplementario ha llegado, que sigue habiendo cierre de camas. No podemos más".El tono es cortante, los ojos negros. Y el tiempo de respuesta, calibrado.

En los corredores de una blancura tenue, los walkies-talkies de los bomberos chillan. Un SDF, acurrucado en una camilla traga solo su comida de fin de año. Liberado de las imposiciones mediáticas, Patrick Pelloux puede sumergirse en la presión de las urgencias. Y partir a la búsqueda de su primer enfermo. Una enfermera le responde: "Se escapó después de querer golpearme". Una suerte, la siguiente es más dócil. Una mujer, visiblemente angustiada, evoca sus sensaciones de quemadura en el brazo. Comienza un diálogo, presta una oreja bienhechora: tres depresiones, un empleo de mucama, una pelea con su compañero. Él comprendió. Volver a su casa un día de fiesta? La idea le da pánico. Aquí al menos, hay gente. Y luego la voz tierna del doctor Pelloux, con su cabeza de niño tozudo: "No es nada, ya va a pasar".

Cuando se le pregunta si no tiene la sensación, a veces, de perder el tiempo haciendo "quejología", responde: "No, esto también es la riqueza del hospital. Charlar diez minutos cuando tenemos tiempo...¿Un verdadero médico, sería aquel que no vería más que casos raros y publicaría en inglés? Bueno, es seguro que nosotros, en las urgencias, somos la última rueda del carro, somos considerados como nada". Lo vemos partir. No tendrá tiempo de arrojarse en una nueva tirada contra "el desprecio de los mandarines y de la tecnoestructura frente a los pacientes". Una enfermera lo agarra: "Patrick, vienes? El dolor torácico...

20 horas. En torno a él, la sala de coordinación, suerte de torre de control donde los médicos se reparten las historias de los pacientes, se agita. Rápido, encontrar una cama de reanimación para un paciente atacado de meningitis. En la sala de "shock", el hombre, aterrorizado, acostado al lado de otros dos enfermos, se debate con sus cables y tiene estertores. Su termómetro marca 41 °C. . "Mientras que arriba, en la 'rea' debíamos sacar un enfermo del servicio porque no necesitaba cuidados intensivos para pasarlo a neumo". Gruñe el Dr Laurent Casenove. Excepto que en el servicio de neumonología, "no hay camas". Esta cantinela, van a repetirla varias veces, en el curso de la noche. "Usted ve el problema, de la falta de camas que deben recibir a pacientes que salen de las urgencias o de la "rea", pero que no pueden a causa del cierre de camas en los servicios", suspira Patrick Pelloux, colgado del teléfono, buscando un lugar en Ile-de-France. Le Samu 75 le anuncia que no hay más que 6 camas disponibles en rea para toda la región, para catorce servicios de urgencia. Magro tesoro. Solo queda rezar para evitar la catástrofe.

Mientras que en el otro extremo del corredor, el "dolor torácico", un hombre de 60 años que se queja de puñetazos en la espalda, es sospechoso de "aorta disecada". O de tener un infarto. Rápido, desocupar otra cama de reanimación. Un golpe de suerte. Una primera se libera allí para la meningitis. La segunda esperará. Aliviemos el diagnóstico.

23 horas . En el teatro de las urgencias, es la hora en la cual entran en escena los casos de ebriedad y los síndromes " cuchillazos ". Pero en la sala de espera, un hombre joven , traído por los bomberos, se retuerce de dolor sobre su silla. Tiene las dos manos quemadas. No habla una palabra de francés. Pelloux intenta el lenguaje de signos, enterándose de que un fuego criminal hace estragos en un inmueble cercano. "Atención, muchachos, vamos a tener "intox"", exclama con su voz estentórea, en el momento en que un hombre pone bajo su nariz una credencial: "Policía". "Pensamos que este joven puede ser el autor del incendio, dice el policía al médico."Atendido, mientras espera a la comisión que lo interrogue, el hombre será embarcado y ubicado con una guardia.

"No me rompas las pelotas! Esto iba a reventar!" A algunos metros de allí, un profeta sin hábitos se las agarra con los auxiliares, bajo los ojos horrorizados de los pacientes. "Uno se hace insultar todos los días", se deja llevar un enfermero. Dan la medianoche. Y ellos no lo ven. Es el doctor Pelloux, en su papel de acróbata en jefe, que canta bajito y que con el sonido de las cuatro, tocará el clarín para sacar el cotillon. Efusiones, besos: Pelloux, seductor, no pierde jamás una ocasión de distribuir un cumplido.

Pues incluso en el pico del exceso de calor, este conversador inveterado no olvida jamás una regla de oro: bromear, cuando todo va mal. Para aliviar la tensión y el stress. Enyesar permanentemente las fisuras del alma y del cuerpo, catalizar todos los males de la sociedad pone a los nervios a dura prueba, lo sabe. Con un ritmo de 130 paciente por día, el servicio funciona con lo míinimo: "Con un nuevo fenómeno, los pacientes boomerang: como se disminuyó la duración media de la jornada en los hospitales, el paciente sale más rápido pero vuelve también más rápido", lamenta.

Finalmente sentado algunos minutos en el office, en la mesa frente a tazas.de café abandonadas, no se hace rogar, entre dos bocados de jamón y de roquefort, para evocar la crisis del servicio público al que dedicó la mayor parte de su vida. Aún menos para tronar contra la inercia de la administración "que no vio la catástrofe humanitaria de este verano y que no extrajo las consecuencias". Esa semana del 5 al 11 de agosto permanecerá anclada en sus peores recuerdos. Sesenta camillas de víctimas que se apilaban en el servicio, "gente que caía como moscas. Era un cataclismo".

Pero que queda de su grito de alarma premonitorio, lanzado en el corazón del verano? "Nos damos cuenta, meses después, que nada cambió que la mayor parte de los grandes profesionales de salud pública no fue cuestionada." suelta, amargamente. Su nueva aura mediática no tuvo, por el momento los efectos previstos "por la colectividad". Notas de esperanza, a pesar de todo: el trabajo de la cimisión de investigación parlamentaria: "a la que corresponde ubicar responsabilidades", y la alusión de Chirac a la canícula, en sus votos de Año Nuevo, a las 20 hs. "Me da gusto" dice.

Pero el tiempo corre, tan precioso en las urgencias. Ya son las 3 de la mañana. Es ahí que se juega el segundo acto de la obra, cuando llegan los casos más sangrientos. Entonces hay que reunir al equipo, del que no deja de elogiar su devoción, para ir a tratar, en cadena, este SDF con el pie desgarrado por el RER, no es lindo de ver. Este hombre con el brazo perforado por una cuchillada, que ronca "porque pierde toda la sangre". Estos camorreros con la cara deformada, custodiados por la policía. Esta mujer que no deja de aullar y que hay que sujetar entre diez sobre la cama de c ontención. Este hombre joven que llega atado a la camilla, los ojos cerrados, sacudido por convulsiones, sudanto con gruesas gotas. "sin duda a causa del extasis". Y todo esto "con los medios al borde." Lo volvemos a ver entonces, "más conbativo que nunca.", a la cabecera de un sistema que lo reforzará en sus convicciones, empapadas en el baño ácido de las urgencias. Delphine Saubaber



Después de la canícula, el doctor Patrick Pelloux siempre en el frente.

05-09-2003 - Luego de atascamiento de las urgencias y el pánico frente a la multiplicación de muertes debidas a la canícula, es la hora del balance. El presidente de la Asociación de médicos de urgencia hospitalaria de Francia (AMUHF), el Dr Patrick Pelloux, que hizo sonar la alarma mientras el calor excepcional hundía a los franceses en el torpor, extrae también lecciones de la catástrofe.

Médico en las urgencias del hospital Saint-Antoine en Paríss, el Dr Patrick Pelloux continúa viendo llegar a personas de edad, discapacitados, o enfermos crónicos, insuficiencias renales o cardíacas, por ejemplo, que sufren las consecuencias de la desidratación. La afluencia del servicio no tiene nada que ver con la de las horas tórridas del mes de agosto. Pero la canícula no se olvida, ni las promesas de Jacques Chirac, el 21 de agosto último."Nuestros servicios de socorros y de urgencis, que son servicios tan esenciales, deberás ser mejor reconocidos en sus respnsabilidades y en su eficacia. Recibirán los medios para hacer frente en todo momento a las necesidades temporarias excepcionales", había prometido entonces. Ninguna precisión fue aportada luego en cuanto a las modalidades y los medios de este reconociemiento que los uregntistas reclaman desde hace años. Pero Patrick Pelloux hace una cuestión de honor el que los políticos no olviden esta promesay multiplica las entrevistas para defender su causa: aquí con el presidente de la Asamblea nacionale Jean- Lousi Debré, allá con François Bayrou, en otra parte con François Hollande.

A riesgo de disgustar a aquellos que preferirían que no se distinguieran las urgencias del hospital público en su conjunto...Pide igualmente, como otros, a derecha como a izquierda, por otra parte, la cración de una misión de investigación parlamentaria.

Un soporte espontáneo

La crisis de las urgencias hospitalarias que estalló un gran día luego del episodio canicular no impactó como una bofetada. El personal compatió momentos particulares. "Vi movilizarse a todas las categorías de personal del hospital, recuerda Patrick Pelloux. Un mediodía, especialmente, vimos llegar a las mucamas. Venían a ayudarnos a dar de comer a los pacientes." Bomberos, pero también un médico generalista, un profesor de medicina jubilado e incluso un colega de otro hospital, de vacaciones, vinieron de modo igualmente espontáneo a dar una mano fuerte al equipo de urgencias "Pero ningun estudiante de medicina. Tal vez no se sintieron concernidos...". lamenta el presidente de la AMUHF, infatigable defensor de los valores ciudadanos del servicio público hospitalario.

"El hospital, es el faro de la sociedad, al que no habrá que desmantelar jamás, declara por otra parte. Es allí donde los fRanceses vienen en el momento de una crisis mayor. Es garante, como la escuela, de una cierta estabilidad social. Luego de lo que vi, tengo la certeza de ello"

" A la guardia ! "

Los miembros de la AMUHF rechazaron por lo tanto la prima que se les había ofrecido por su trabajo durante el período crítico, prefiriendo el simple pago de horas extras y sobretodo la creación de nuevos puestos en servicios bien dotados. Eterno caballo de batalla.

Según Patrick Pelloux, la mision Lalande, encargada por el ministro de Salud de hacer luz sobre el desenvolvimeitno de la crisis sanitaria y social del mes de agosto y que él recibió. "comprendió muchas cosas sobre esta falta de medios". Queda por conocer las conclusioens de la misión sobre el encadenamiento de circunstancias y de disfuncionaientos que condujeron, más allá del funcionamietno de las urgencias, a esta catástrofe sanitaria así como sus propuestas para que no se repita. "Reflexionamos con el INVS y el ministerio en un sistema de alerta informatizado via los servicios de urgencias, subraya el presidente de la AMUHF. SE podría entonces gritar "A la guardia" pero el problema es que no hay guardia" Géraldine Langlois



Traducción: Silvia Baudini



Se atisba la posibilidad de reconfigurar la dimensión psi en Francia de un modo que tenga la ocasión de ayudar
efectivamente a los colegas de otros países a salir de los impases en los que se hallan actualmente atrapados.

(Extraído del apartado V del manifiesto de J.-A. Miller, Por una coordinación psi).