ÉVALUATOR
París, 23 de enero (ALP/ 16 h 00) - Mañana sábado, se llevará a cabo el quinto Forum de los psi. No es un meeting, sino un coloquio, el primero de la serie ÉVALUATOR, que tendrá como objetivo clarificar la pasión por la evaluación que ha capturado a la administración francesa, y de la cual ahora la sociedad francesa es la presa. El primer coloquio se lleva a cabo bajo la sombra del voto del Senado que, el lunes último, substituyó la enmienda Accoyer por la enmienda Mattéi. Nos preguntaremos, entonces, en qué este affaire da cuenta de la sociedad, de la democracia, y también de la cultura en Francia. El primero en intervenir será el senador Jack Ralite, que, en el recinto del Senado, protestó con elocuencia contra el conjunto del proyecto de evaluación. Oiremos a continuación a Catherine Clément, luego a Éric Laurent. Habrá debate con el público asistente. Una segunda mesa redonda comenzará alrededor de las 16 h. Una tercer secuencia será consagrada a una cuestión de extrema actualidad: los psicoanalistas independientes. Harán oír su voz? Dejarán cara a cara el "grupo de contacto" y la ECF? El coloquio se llevará a cabo en el CNAM, 292, rue Saint-Martin, París 3, en el anfiteatro Paul-Painlevé. Recepción a las 14 h. Comienzo a las 14 h 30. Fin a las 18 a más tarda. Entrada libre, con participación un pago: 15 Euros.
Francois Leguil: "Una elección de vida"
París, 23 de enero (ALP/ 16 h 15) - Difundimos el texto que nos envió Francois Leguil, miembro del Consejo de la Escuela de la Causa freudiana y antiguo director.
El lunes 19 de enero de 2004, a la caída del sol en el Palacio de Luxembourg, sede del Senado de la República, la copia de Bernard Accoyer, médico y diputado francés, había sido corregida por los Profesores Giraud y Mattéi. La Facultad habló, la orden puede entrar como una ordenanza que debe ser ejecutada. Hombre de gustos ostentosos, de escritura y costumbres delicadas, el antiguo alumno del Dr. Lacan, el psicoanalista J.B. Pontalis, declaró en la radio que no estaba inquieto: much ado… Esta ley es "inaplicable". Pontalis está tranquilo. Nosotros para nada.
Desde cuando se ha podido imaginar que se deba atribuir a un legislador una razón coherente o un espíritu de equidad, para estimar que una ley es aplicable o no, mientras que a un poder determinado le bastan la voluntad y los medios de imponerlo al justiciable que no puede hacer nada? Debemos recordar a Jean de la Fontaine para refrescar la memoria del ilustre autor del Vocabulaire de la psychanalyse, y poner frente a él al desgraciado asno de los "animales enfermos de la peste": "los juicios de la Corte lo volverán blanco o negro"?
Es cierto, los Profesores Mattéi y Giraud, ministro y senador, no están contra las psicoterapias, así como en los tiempos de las "cien familias", la plutocracia advertida de las particularidades del pueblo no era hostil a la concesión de licencias pagas. Son de su tiempo, y la Academia de Medicina reprobaría sin duda alguna que se recomiende, como se hacía hasta hace poco, la invigoración del valetudinario. El momento es menos "grave" (sic: Pontalis) no es un peligro seguro la adhesión cándida de aquellos que no quieren darse cuenta lo que se perfila con evidencia.
La nueva oferta creada por el Senado es una escansión importante en la actualidad instalada en octubre último por el voto subrepticio de la Asamblea Nacional. Esta escansión parecerá cruel a aquellos que esperan que alcanza con acercar lo justo y lo sensato, de describirlo demostrándolo para poder ver su encarnación. Esta escansión, sin embargo, es menos cruel que explicable, aun cuando ella es decepcionante: un partido domina al Parlamento, y aquellos que lo orientaron en Luxembourg representan en su seno una corriente que quizás no lo resuma con esta acción que es probablemente a la historia del gaullisme lo que la teratología es a la de una especie. Otras respuestas pueden ser hechas en el Palais-Bourbon presidido por un hombre cuya familia comparte con la historia de su país amplias fuentes de inspiración. Recordará éste que en ciertas Mémoires de guerre (La Pléiade, p. 261 y 1267), se cita a Chamfort: "las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría lo hace solo durar"? Será sensible, y entre muchos otros que disponen como él de esta herencia de leyendas verídicas que cuentan la batalla de las libertades y el precio vertido por la justicia en medio del siglo pasado, él y muchos otros serán sensibles a esta apóstrofe de uno de sus colegas del Senado: "Señor Ministro, por el resto de vuestros días, será responsable de hecho votar una enmienda liberticida (Le Monde, 21-01-04, p. 11)"?
Pues se trata precisamente de esto, y sin exageración: de las libertades en general y de ésta en singular, sin la cual el cuestionamiento del sujeto no podría ser atacada. El combate que lleva la administración actual, los que la dirigen y la franja reducida de mandarines que la aconsejan, no es ni el del control de la calidad ni el de la disminución de los riesgos. Se trata de regentear a un cuerpo de psicoterapeutas, subalternos y disciplinados, en la prolongación de la ocupación de las Facultades de Medicina por la psiquiatría cuantitativa y de aquellas de Psicología por el cognitivo-comportamentalista; un cuerpo de psicoterapeutas, subalternos y disciplinados, capaces de venir a dar refuerzo a una práctica desecada y redundante, que habla de biología como de un slogan, y que exalta el rigor como un fanfarrón los hombros. Quizás no es falso afirmar que estas terapias son menos peligrosas y más "eficaces" (Le Figaro, 19-01-04); pero por qué no precisar que ellas son menos peligrosas para los terapeutas mismos, para su carrera, y más eficaces para la contabilidad clínica cuya arrogancia no soporta la consagración necesaria a la tolerancia de las paradojas de la transferencia, que acercan a los "psi" a la humildad del hombre de ciencia muy diferente de los refugios burocráticos en los que el nuevo saber falsamente médico nos quiere encerrar con aquellos que acuden a nosotros.
De repente, luego de la muerte de Jacques Lacan, la Escuela de la Causa freudiana supo que ella no estaría sola, porque la afluencia creciente que sus iniciativas han siempre encontrado, desde hace ya veinticuatro años, significa que es escuchada y que lo es cada vez más cuando subraya con Jacques-Alain Miller (ALP, 20-01-04) que la apuesta es en realidad la de una "elección de vida".
Llegó el tiempo hoy de cosechar la suma considerable de los esfuerzos llevados a cabo por parte de la generación que nos precede, por la nuestra y por la que nos sigue; llegó el momento de poner esta cosecha al servicio de la lucha presente apostando a la reunión de nuestras asombrosas distribuciones geográficas.
La Escuela, sus alumnos que la animan, sus alumnos que la componen o que la circundan y la motivan, la Escuela y sus émulos, son activos en lugares demasiado múltiples para ser contados, pero demasiado numerosos para no creer que una alianza ágilmente organizada no devenga la causa de una sinergia impresionante. La gran diversificación de nuestros dispositivos de investigación, de estudio y de transmisión en el campo freudiano, la penetración en otros lugares como los de la clínica y el cuidado público, permiten desde hace más de dos décadas que sin cesar se crucen aquí y allá colegas y enseñantes, alumnos y practicantes. Estos entrecruzamientos, esta frecuentación de una intensidad continua y que otros juzgan más bien incomparable, nosotros hacemos de esto materia asociativa, pero como para nosotros mismos, en una suerte de reserva indiferente a los ecos de su propio éxito. Esta modestia no es más admitida frente a la amenaza insípida de una neutralización de hallazgos que la exigencia clínica reclama para operar.
Sí, el conformismo del cifrado evaluador que se infligirá a los psicoterapeutas muy codificados, más allá de su inverosimilitud clínica, en los límites de una triste broma pseudo-científica, es verdaderamente una amenaza para las libertades; para la libertad de la demanda que forjan los deseos de vivir mejor o de sufrir menos; para la libertad de aquellos cuyas demandas recibiremos.
Esta amenaza justifica, presiona a la Escuela de la Causa freudiana a lanzar un llamado a los psicoanalistas que comparten sus inquietudes por el porvenir, y su determinación de resistir.
Es el momento para ellos de mostrarse, y de formar grupos y asociaciones. Con ellos, la Escuela debería, deberá hacer un contrato de coordinación a largo plazo, a fin de promover estas libertades, hoy en peligro, que condicionan la posibilidad misma del acto analítico.
Traducción: María Inés Negri
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