Hemos llegado al momento de la clausura y más que concluir me parece que es el momento de recoger algunas de las reflexiones que hemos oído esta mañana. También es un momento para abrir nuevas preguntas.
Quiero hacerles participes de una reflexión que es la mía y que se enmarca dentro de un trabajo de investigación que se lleva a cabo en el marco del cpct joves.
Hace poco leía un artículo de opinión en la revista dominical de El País donde el periodista, comentando el tema actual de los juegos en red y la creación de los dobles virtuales, llamados avatares, planteaba una idea interesante. Él sostenía el cambio remarcable que se iba produciendo en lo que consideramos la adquisición de la identidad del sujeto en la actualidad. Es decir, planteaba que los jóvenes actuales no extraen su identidad y sus identificaciones, lo que son o lo que quieren ser, del campo de los ideales, ya sea políticos, sociales, etc. o del campo de lo familiar, ser como el padre, o como marca la tradición. Por el contrario, la identidad se extrae cada vez más, se obtiene, en lo que se puede considerar el terreno del ocio. Para esto sólo hace faltar ver el auge de estos dobles yo que se crean en la red, o los nick, los apodos, etc....
Apuntando también en esta línea, recordemos lo que se llama en la actualidad los jóvenes invisibles, refiriéndose a esos jóvenes que se encierran en casa, conectados a su ordenador, aislados y con el exclusivo vínculo virtual con el otro.
Creo que ambos ejemplos nos pueden permitir de alguna manera ilustrar las dificultades actuales que existen en el momento de entender y explicar desde dónde orientan los jóvenes su conducta y sus lazos tanto en el espacio más íntimo como en el espacio urbano.
Llegados aquí, me parece que una de nuestras conclusiones en estas Jornadas es que el afecto es el vínculo, hace el vínculo. De esta manera el afecto subjetivo, singular y privado de cada uno, imprime el estilo al encuentro y a la comunicación entre los sujetos, de tal forma que, se puede llegar a decir, el afecto, en tanto organizador de los cuerpos, guía el vínculo social.
Sabemos que las problemáticas afectivas y las variaciones del humor, tienen en la actualidad una incidencia sin igual que afecta del mismo modo a todas las edades. Sólo hace falta seguir los medios de comunicación y sus titulares: los Niños también se deprimen!!
Me parece que toda una serie de nombres que se añaden hoy a la infancia y a los adolescentes , niños deprimidos, jóvenes invisibles, jóvenes con depresiones encubiertas dan cuenta de cómo frente a la variedad y la presencia desbordante de objetos para su disfrute y su consumo, el joven, el niño, se aburre, se muestra apático, no hay nada que le parezca distinto, es el empacho .
Es decir, podemos plantear que paradójicamente estos afectos no nos hablan únicamente de un sentimiento de insuficiencia o infelicidad sino, por el contrario, de la exigencia poderosa del tiempo del consumo y de la prisa.
La cuestión importante de todo esto y creo que es lo que se ha querido reflejar en los trabajos presentados es responder a la pregunta qué tratamiento para estos afectos, que colorean con tonos fuertes o apagados , los lazos sociales con los otros, -es decir, cómo tratar en tanto acoger, y dar lugar, dar una presencia y un espacio, a eso que aparece en el cuerpo del niño o del adolescente: su angustia, su depresión, su aburrimiento - en un momento en que si bien hablamos de época líquida, asistimos a la potenciación de lo crónico en el campo de la salud mental, de las respuestas masivas, globalizadas o medicalizadas.
Estas cuestiones abiertas son las que en el trabajo del equipo clínico pretendemos abordar a través del estudio de los síntomas actuales.
*Alocución en la clausura de la III Jornada del CPCT-Barcelona: "Afectos: subjetividad y espacio urbano". Octubre 2007.
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