Bajo el título "La depressió, entre l'exigència i la renúncia", tuvo lugar la presentación de Marcelo Curros. Este trabajo, que recogía las elaboraciones del Observatorio CPCT Barcelona, nos mostró la presencia hoy en lo social del binomio formado por el diagnóstico de depresión y la baja laboral. Curros explicaba cómo la baja es utilizada con mucha frecuencia como respuesta estándar, casi como protocolo de abordaje ante el malestar, una vez diagnosticado de depresión.
De esta forma, el anudamiento del malestar particular a un remedio general, "deja al sujeto a la deriva, por no contar con la brújula del síntoma...".
Comentaba también que vivimos en una época que nombraba como de "medicalización de la vida cotidiana", en la que el imperativo de felicidad, la permanente sustitución de los objetos de consumo, deja poco margen para la subjetivación. Entre la exigencia de estar siempre bien y la renuncia al deseo que toma pie en el "usted no puede trabajar", muchas veces el sujeto queda detenido en un impasse. Cuando la baja viene en esta lógica a funcionar como un medicamento más, en la serie de las prescripciones, obtura la posibilidad de interrogar la causa del malestar, de los afectos que conmueven al sujeto.
Ante esta lógica, la oferta del CPCT, la orientación del psicoanálisis en la enseñanza de Jaques Lacan, permite resituar un espacio para la enunciación, en el marco de la transferencia. Bajo estas coordenadas sí se puede pensar, en el uno por uno, la conveniencia o no del recurso de la baja. De lo que se trata entonces es de encontrar, en lo particular de cada caso, la orientación que permita dar de alta al sujeto, poner en juego el deseo frente a la renuncia de la posición depresiva. En ocasiones, esto ha sido posible respaldando la indicación de la baja laboral, en otros, cuestionando esta salida.
Por otro lado, a partir de esta presentación pudimos localizar e interrogar tres respuestas preponderantes al malestar actual: la hipermedicación, la reeducación, las bajas laborales.
La ponencia generó un animado debate en el que se pudo plantear la cuestión de los afectos homogeneizados bajo diagnósticos universales y los efectos de retorno en el cuerpo como en la conducta... Como indicación clínica el eje del deseo y la apuesta por hacer lugar a la palabra, al decir del sujeto para hacer frente y encontrar una nueva solución a su malestar. Se hizo referencia también a los efectos paradójicos de tomar la depresión como un déficit en el campo de los afectos, un vacío que se pretende llenar. Aquí la baja aparece como un déficit que reduplica la baja del sujeto en el campo del lenguaje.
Desde el psicoanálisis podemos situar allí más bien un plus, algo que se ha presentificado más bien como un exceso a tratar por la palabra. Cuando la baja laboral funciona dando de alta al sujeto o dando de baja, haciendo reduplicar su renuncia...
La baja laboral, como la medicación, son entonces recursos, que se utilizan de determinada manera. En la clínica del CPCT, a partir de la lectura de cómo se usan, podemos captar ciertas cosas, que se usan en el marco de una relación, que se inscriben en el vínculo con el Otro, que habrá o no el consentimiento... es decir que se juega en el marco de la transferencia. Vemos cómo la protocolización del acto genera un aplastamiento de la función profesional que de todos modos implica siempre la transferencia. Lo que los profesionales no ven es que al ceder en esto, lo que están construyendo es la piedra con la que van a tropezar; la cronificación.
Observatorio Clínico del CPCT Barcelona: Marcelo Curros, Ceres Lotito, Gradiva Reiter, Iván Ruíz, Carolina Tarrida, Araceli Teixidó y Leonora Troianovski.
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