La regulación de las prácticas psi en nuestro país, y entre ellas la psicoterapia, presenta algunas particularidades, con respecto al contexto europeo, que quisiéramos analizar en este artículo.
En primer lugar hay que tener en cuenta los límites del estado del Bienestar en España que no han permitido una implementación generalizada de diferentes prestaciones en la red pública de salud como es el caso de la psicoterapia o la propia atención psicológica, ausente de los servicios de atención primaria, con escasa presencia en servicios hospitalarios (basta recordar que las plazas formativas en psicología clínica, vía PIR, no alcanzan las 80 anuales en un colectivo de más de 40.000 psicólogos en todo el estado español) y con presencia subordinada (a la psiquiatría) en otros dispositivos (el numero de psicólogos responsables de servicios de salud mental es muy escaso)i.
Un segundo factor a considerar es el fracaso de la voluntad uniformizadora tanto en lo que respecta a las propuestas de homologación de los estudios de psicología en el llamado Espacio común europeo de la Enseñanza Superior como en la propia práctica profesional e institucional. Los proyectos de homologación europea surgidos de la Declaración de Bologna (1999) y la de Praga (2000) han chocado frontalmente con la defensa particular de cada estado, renuente a modificar su status quo de tal manera que el proyecto Europsy (diploma europeo de psicología) no ha abandonado todavía, después de casi 10 años de trabajo, su condición de proyecto.
Por otra parte el establecimiento de protocolos rígidos tendentes a la excelencia y fuertemente basados en sistemas de evaluación que garantizasen, básicamente, la racionalización del gasto se ha visto también cuestionados por sus propios impasses. Como se señalaba recientemente en una publicación de referencia en el sector, Diario Médicoii, el modelo autoevaluativo que la mayoría de las gerencias llevó a cabo hace dos años, en la Comunidad de Madrid, con la intención de extenderlo no se logró implantar de forma efectiva. Entre otras razones, y según la Viceconsejera de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid, el escaso éxito de esta iniciativa se debió a la falta de uniformidad en cuanto a la metodología empleada y a que "el modelo nació en un ámbito no sanitario con un lenguaje difícil de comprender para los profesionales".
En tercer lugar cabe considerar la experiencia negativa de la primera regulación oficial llevada a cabo por el estado: la titulación de especialistas en psicología clínica (PEPC).
Este proceso se inició con la publicación en 1998 (si bien su aplicación efectiva ha sido en el 2003 debido a recursos judiciales) del Real Decreto que regulaba la especialidad de Psicología Clínica (PEPC) y se ha continuado con la Ley 44/2003 de 21 de Noviembre, de Ordenación de Profesiones Sanitarias y el Real Decreto 1277/2003, de 10 de Octubre, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios.
Las más de 14.000iii solicitudes recibidas han provocado un colapso en los trabajos de la CNEPC (Comisión Nacional de la Especialidad en Psicología Clínica) que se ha unido a profundas diferencias entre los defensores de la reserva del titulo de especialista para aquellos psicólogos que se sometan al procedimiento previsto por la legislación vigente (LOPS) y los Colegios Profesionales que, juntamente con las Facultades de Psicología -y con el apoyo de diversos partidos políticos, han iniciado una pugna para modificar la LOPS de tal manera que considere a todos los licenciados de psicología como profesionales sanitarios, a pesar de la heterogeneidad evidente de la psicología en sus diversos ámbitos.
Las modificaciones legales ya conseguidas que han suavizado los efectos de rechazo más graves y otros acuerdos relativos a agilizar el proceso administrativo, no evitarán que los plazos de finalización de este proceso de acreditación se extiendan a lo largo de los próximos años.
En cuarto lugar citamos la tendencia dominante en la red publica de salud mental a una creciente medicalización del sufrimiento psíquico que ha supuesto una notable baja porcentual de la práctica de la psicoterapia tal como se documenta en un informe sobre "La Psicoterapia en la red pública de salud mental" redactado por una comisión de expertos.iv
Finalmente señalar que la complejidad y heterogeneidad actual de estas prácticas (que incluyen no sólo a psiquiatras y psicólogos, sino también a médicos, educadores, trabajadores sociales, enfermeros,..) hace todavía más difícil una regulación oficial consensuada por todos los sectores.
Estos 5 factores explican que la regulación de la psicoterapia, en nuestro país, esté todavía pendiente a pesar de que ya existen algunos borradores de textos legales basados en el artículo 25 de la LOPS que define lo que llama "Áreas de Capacitación Específica" a las que sólo podrán acceder aquellos que previamente hayan obtenido el título de especialistas en Ciencias de la salud. El acceso a ese Diploma vendrá tras "la evaluación de la competencia profesional realizada por el Comité del Área de Capacitación Específica, el cual establecerá también los contenidos del programa de formación"v.
Esta regulación, en caso de implementarse, no supondría la titulación oficial como psicoterapeutas sino simplemente un requisito de capacitación para implementar programas psicoterapéuticos en la red pública de salud (y suponemos que en la concertada) siguiendo el modelo de otras capacitaciones específicas en la sanidad pública. Este Diploma puede ser obtenido por psicólogos, médicos, psiquiatras y otros especialistas en Ciencias de la Salud.
Por todo ello nuestra hipótesis es que no existe la voluntad inmediata (no antes de 6-8 años) por parte del estado de regular la práctica de la psicoterapia en España, lo que no es óbice para que diversas instituciones no gubernamentales hagan sus propuestas de regulación de esta práctica psi.
En la actualidad existe ya una regulación de facto promovida por la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas) definida como "Organización No Gubernamental, de interés público y sin ánimo de lucro, que agrupa a asociaciones científico-profesionales de psicoterapeutas, para promover el desarrollo científico y profesional de la psicoterapia en el ámbito del Estado Español y con referencia a los marcos de cooperación e intercambio con los restantes Países Miembros de la Comunidad Europea y a nivel internacional en general."vi
Esta Federación agrupa cerca de 50 asociaciones, la mayoría de corte psicoanalítico y/o sistémico que se agrupan en diversas secciones (psicoanalítica -la mayoría en el entorno IPA-, de grupo, familiar y de pareja, corporales,..) y forma parte de la Federación Internacional de Psicoterapia (IFP) y de la European Association for Psychotherapy (EAP) que agrupa cerca de 120.000 psicoterapeutas. Propugnan que la psicoterapia sea un titulo propio e independiente de la psicología (acogería por tanto a trabajadores sociales, pedagogos, etc.).
Esta red mundial, europea y española tiene establecido un marco armonizado sobre los estándares de acreditación y prácticas lo que las ha convertido hasta ahora en un interlocutor privilegiado, de cara a los organismos oficiales, en una futura regulación.
DIPLOMA EUROPEO DE PSICOLOGO ESPECIALISTA EN PSICOTERAPIA (EFPA)
La otra institución importante en el colectivo psi son las asociaciones de psicólogos europeas (entre ellas el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España) agrupadas en la EFPA (Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos) que proponen que la psicoterapia sea una práctica dependiente de la psicología (y por tanto contemplada como una especialización a partir de un título de grado en psicología y/o medicina).
La EFPA ha desarrollado un proyecto de acreditación a nivel europeo (http://www.infocop.es/) con el objetivo de crear una marca de calidad que asocie la practica de la psicoterapia con la psicología y la organización colegial. Es también una manera de otorgar un reconocimiento a otra modalidad de la práctica clínica, que evitaría así que la clínica quedase restringida a la titulación en la especialidad de psicología clínica.
Ambas instituciones toman pues sus posiciones ante un eventual futuro proceso de regulación de la psicoterapia -ya establecido en la mayoría de los países de la Unión Europeavii- y participan así del nuevo mercado formativo que los planes de educación superior han abierto.
En este sentido la tendencia que se afirma, en Europa, es la de organizar las nuevas titulaciones en dos fases: grado y postgradoviii. Por lo que se refiere al segundo, los Masters son títulos oficiales que podrán habilitar para el ejercicio de específicas funciones profesionalesix, si bien la acreditación seguirá en manos del Estado. La ANECA (Agencia Nacional de la Evaluación de la Calidad y la Acreditación) es la encargada de acreditar la oficialidad en las propuestas de Master de las universidades. La cuestión, para las universidades, se centra, pues, en la formación de postgrado y para ello se plantean alianzas con los colegios profesionales que aportarían la vertiente de práctica clínica profesional. La realidad actual es que también aquí el proceso se ha lentificado por su complejidad y por la diversidad de intereses, muchas veces contrapuestos.
PROPUESTAS PARA UNA POLITICA PSI EN LA ELP
Como analistas y en el marco de nuestros vínculos europeos y mundiales nos conviene definir una política que contemple, de manera general, estos cambios y que se oriente por nuestros principios expresados en la Declaración presentada por el Delegado General en el Congreso de Roma y por las otras indicaciones políticas del propio DG y del Consejo de la AMP.
La política implementada por la ELP en los últimos años supone ya una experiencia y una orientación que nos permite plantear una serie de propuestas para el debate:
- En primer lugar consolidar nuestros lazos con las instituciones públicas interesadas en nuestros proyectos de psicoanálisis aplicado y en nuestras propuestas formativas que nos sigan permitiendo una interlocución directa con los poderes públicos y que al mismo tiempo lo hagan en unas condiciones de independencia institucional y de preservación de los títulos y garantías propios de la Escuela.
- Continuar en la política de creación de Centros de Psicoanálisis Aplicado que incluyan, además de la asistencia, programas de investigación, formación y prácticas supervisadas tal como ya se hace en el CPCT de Barcelona en coordinación con la Sección Clínica de Barcelona.
- Seguir sosteniendo la existencia de un Observatorio Psi que al tiempo que da cuenta periódicamente de nuestras contribuciones al debate sobre la cuestión psi sea también la oportunidad de investigar y seguir atentamente la evolución de las políticas psi en nuestro país y en otros contextos europeos y occidentales (Québec).
- Hacer valer en el terreno de la formación nuestra experiencia y trayectoria en el ámbito del Campo Freudiano que asegura el rigor de una transmisión que ha estado en la base de la formación de diversas generaciones de analistas
- Colaborar cuando sea conveniente con aquellas instituciones, colectivos o profesionales en la defensa de las libertades y en el fortalecimiento de las condiciones de posibilidad para la práctica del psicoanálisis en nuestro país. La reciente publicación del tercer volumen de la colección ELP-RBA: "El libro blanco del psicoanálisis. Clínica y política" es ya una buena muestra de ello.
NOTAS
- Ver José R. Ubieto. "La regulación de lo psi. Claves para un debate" en El Observatorio Psi num. 14 http://www.observatoriopsi.com/observatori14.htm
- http://www.diariomedico.com/rec-templating/templates/diario_medico/cmp/viewDocument.jsp
- De las cuales hasta la fecha se han resuelto únicamente 4.000 expedientes (www.cop.es/infocop)
- "La Psicoterapia en la red pública de salud mental". Generalitat de Catalunya. Departamento de Salud. Comisión de expertos. Documento ciclostilado. Febrero 2004.
- El texto integro de la LOPS se puede consultar en: www.copmadrid.org/LEY.pdf
- Pagina web: www.feap.es
- Nuestra vecina Francia acaba de tomar una decisión (aprobación artículo 52) que da por finalizado el debate iniciado en su momento por la ya famosa enmienda Accoyer y que sitúa en la Universidad la garantía de la formación psicopatologica de los futuros psicoterapeutas, eximiendo a los psicoanalistas asociados de esa exigencia formativa.
- Todo hace pensar que primero llegará la unificación académica en el llamado espacio común europeo de la enseñanza superior y más tarde la convergencia en las normativas de acreditación profesional en las prácticas clínicas.
- Pich, J. (2003) Las facultades de psicología ante el reto de la convergencia europea. En INFOCOP nº 86 (Diciembre). Suplemento del Colegio Oficial de Psicólogos de España. [www.cop.es/infocop]
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