Nº 17 / 05

EL REINO DE LAS TCC: LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL

José Rubio


El enfoque de las TCC reina a sus anchas en el campo de la discapacidad mental. El propio concepto de "retraso mental" emergió de la evaluación, y evaluación que desentendiéndose de cuestiones psiquiátricas, sitúa el retraso como falta de aprendizaje ?-que muy pronto será aprendizaje comportamental según los modelos clásico y operante- en la base psicológica del trastorno. Es decir que el dominio sobre la discapacidad mental viene desde hace mucho tiempo.

Pero ahora, a bombo y platillo, desde la Universidad de Salamanca en España, Echeíta Verdugo, diez años después de la Declaración de Salamanca sobre Necesidades educativas Especiales en España de 1994. Entre la retórica esperanzadora y las resistencias al cambio. Revista Siglo Cero. Nº 213, 2005., y desde Canadá VV.AA. La declaración de Montreal sobre la Discapacidad Intelectual. Conferencia OPS/OMS, Montreal 5 y 6 de octubre, 2005. (Montreal y Québec) para todo Occidente, se está lanzando la Buena Nueva, se trata de una Nueva Concepción de la Discapacidad. Lo anterior, que ellos mismos propusieron y ahora se desentienden como si fueran errores de otros, ya no sirve, resulta ineficaz para aportar soluciones.

Pero ellos siguen siendo los nuevos maestros, los que saben nuevamente, igual que ayer, lo que se debe hacer hoy para solucionar el problema. No hay más que mirar la lista de las personalidades que firman la Declaración tanto de Salamanca como de Montreal para hacerse una idea de lo que saben: ninguno tiene atención directa, son Catedráticos,Presidentes de Asociaciones e Instituciones, Cargos políticos, Profesores de Universidad, Coordinadores de programas, etc. etc., es decir saben mandar.

Más allá de esto, es interesante preguntarse por la pulsión de cambio que, estando bien establecidos como dueños absolutos, experimentan. ¿Por qué tienen que promover una nueva Concepción? Y más interesante aún es observar en qué consiste este cambio, en cómo desplazan el obstáculo, en cómo no tienen reparos en culpabilizar a la sociedad entera antes de reconocer un límite a la potencia tecnócrata.

Necesitan cambiar el concepto de discapacidad intelectual, por la sencilla razón de que sus proyectos, sus técnicas, etc., son un fracaso rotundo, no han conseguido la pretendida rehabilitación, integración y normalización. Pero en lugar de evaluarse, desplazan el fracaso fuera, lejos de su sistema y de la propia potencia profesional, el fallo es de los otros. Plantean que el problema no es la rehabilitación en sí misma, sino que la sociedad no acepta a los ciudadanos diferentes. El problema ahora es que la sociedad rechaza -por una serie de prejuicios cognitivo-comportamentales colectivos- a estas personas distintas a la media. No hemos fallado nosotros sino que hay que rehabilitar a la sociedad entera, modelar sus concepciones, cambiar sus valores retrógrados. Lo que hace límite, lo que resulta insoluble, no es nada real, se trata de aprendizajes que atenazan a la sociedad, prejuicios infundados.

El malestar es la inadecuación cognitivo-comportamental fruto de siglos de un aprendizaje colectivo. En tanto se trata solamente de secuencias de estímulos y respuestas, está en la mano de los que detectan los poderes sociales, manejar y crear una realidad más conveniente. Más allá de estos contornos moldeables, como límite al condicionamiento solamente se reconoce la biología, la genética, la alteración orgánica. No hay lugar en la TCC, como apuntaba el último comunicado del Consejo de la ELP de julio de 2005, para el deseo del sujeto, para la dimensión del acto subjetivo.

Un autor destacado Schalock, Robert L. Hacia una nueva concepción de la discapacidad. III Jornadas de Investigación sobre personas con discapacidad. Universidad de Salamanca. Marzo 1999. de las TCC dice que se está produciendo un cambio radical en el modo de pensar, un cambio liberador. La discapacidad no es un rasgo de la persona, sino el resultado de la interacción entre la persona y el ambiente en el que vive, la discapacidad no es de la persona sino de la interrelación. De este planteamiento se deducen, básicamente, dos principios fundamentales.

1) Respecto al individuo afectado de carencias. Se abren las posibilidades de acceder a la calidad de vida. Ciertamente el afectado deberá rehabilitarse, adaptarse, modificarse, pero desde sus posibilidades de funcionamiento. No padece síntomas psíquicos, sino diferencias.

2) Respecto de la sociedad. Deberá aceptar la diversidad de individuos que forman parte de ella, sin discriminar en función de sus discapacidades. La sociedad debe poner los medios (físicos y psicológicos) necesarios para que todos sus ciudadanos tengan, efectivamente, la igualdad. Se deben eliminar las barreras físicas y de rechazo psicológico.

La síntesis de estos principios es lo que se llama el "Paradigma del Apoyo", por el cual se deberán prestar los servicios de apoyo necesarios a las personas con discapacidad, para que estas personas alcancen efectivamente la igualdad: educación con apoyo, empleo con apoyo, autonomía con apoyo, libertad con apoyo, etc. Con este movimiento, como si de un mago de prestidigitación se tratara: un, dos y... tres, el obstáculo ha desaparecido, todo tiene solución. Así pues, Estados de Bienestar dispongan recursos abundantes, y a vosotros trabajadores de atención directa que presenciáis la Buena Nueva, poneros a trabajar con ilusión, un futuro mejor es posible, vamos a cambiar un mundo anticuado, un mundo que injustamente te pone límites, la castración es un prejuicio de una sociedad retrógrada.

Al mismo tiempo, en la misma revista donde aparecen estos mensajes, hay una investigación Morán Astorga, Consuelo. Personalidad, afrontamiento y burnout en profesionales de atención a personas con discapacidad intelectual. Revista Siglo Cero nº 213, 2005. sobre el síndrome de burnout (profesional quemado), un síndrome creciente, preocupante entre los profesionales de atención directa a los discapacitados. El estudio demuestra que es el factor de "neuroticismo" ( tendencia a experimentar emociones negativas) de los profesionales el que correlaciona con los afectados del burnout. Es decir que el profesional con índices de quemado, es el inmaduro e inadaptado, lo normal es trabajar con ilusión.

Aún con todo este despropósito, lo que me parece más grave es la operación de fondo, aquella por la cuál hacen desaparecer el obstáculo real de la discapacidad. Si pueden mostrar en escena la solución, es porque antes, ahí está el truco, han eliminado el problema. El proceso de extracción del problema gira entorno a un decidido rechazo. Frente a los límites de la rehabilitación, la respuesta es el rechazo loco de los límites: es el Otro quien rechaza. El límite de las TCC es el rechazo del Otro, es lo social quien pone barreras.

Este Otro que pone barreras se define como la consecuencia de un condicionamiento histórico, de forma que los obstáculos son sencillamente cogniciones aprendidas y reforzadas. Todo esto muestra y a la vez oculta, esto que Lacan nos enseñó a tener en cuenta, lo señala en el seminario XI "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis" a propósito del condicionamiento pavloviano, a saber: el deseo del experimentador. Lo que no se muestra es el deseo del experimentador, principio y fin de los procesos de aprendizaje que, a los hombres, pobres animalitos, los determina empíricamente.

Para terminar este comentario, citaré un fragmento de E. Alvarenga de su texto "O Superyo o Nombre del Padre" publicado en Papers, octubre 2004 Alvarenga, Elisa. O Supereu e o Nome-do-pai.Papers, Nueva serie nº 1, octubre 2004., dice: En las patologías contemporáneas, así como en las psicosis, la eficacia del Nombre del Padre parece ser inversamente proporcional a la severidad del superyó, manifestación directa de la pulsión como imperativo de goce. ... el sentimiento de culpa no se manifiesta como algo subjetivado por el sujeto, sino como algo que retorna en lo real de la punición..."Lo que el futuro nos depara en un mundo donde reine el paradigma cognitivo-conductual, del cual la discapacidad es un anticipo, una vez señoree y fracase en la rehabilitación del malestar es un amo punitivo.

¿Qué quiere decir esta Buena Nueva de que la Sociedad rechaza la diferencia? La pregunta es pertinente dado que actualmente más que nunca, la sociedad es permisiva, tolerante con las diferencias, con los distintos modos de goce siempre que estén dentro de las leyes básicas de convivencia. Entonces por qué ahora se culpa al ciudadano normal, a la sociedad misma, del malestar del individuo ?diferente-. Vemos que es la manifestación inconsciente del "deseo del experimentador", digamos del deseo del profesional de las TCC, en que para ser un amo le molesta el efecto de sentido y de división subjetiva que emerge en la articulación con el Otro (S1 S2). Habrá pues que defender la sociedad civil y que cada uno sea responsable de su ex -sistencia.